DOÑA FABIOLA, ESTO NO VA DE CUENTOS

Bueno, esa obra lleva su firma, doña Fabiola Calderín, cuando estaba usted de concejala de Obras Públicas. Así que, mira tú por dónde, resulta hasta gracioso verla ahora salir a la palestra a pedir responsabilidades al nuevo gobierno… por una obra que hizo usted misma. Pa’ mear u orinar y no echar gota.
Porque vamos a ver, si una obra se ejecuta como Dios manda y se recibe con sus benditas condiciones técnicas, lo mínimo es que tenga una impermeabilización decente en la cubierta. Que no estamos hablando de un cuarto de aperos en Valsequillo, estamos hablando de una obra pública, mejora del Ayuntamiento de Valsequillo. Si eso falla, la cosa está clarita: falló quien la diseñó, quien la supervisó y quien firmó que eso estaba “niquelao”. Y eso, aquí y en Pekín, tiene un nombre poco bonito.
Ahora, lo mejor del asunto: antes no llovía tanto, claro… y ahora resulta que llueve más y también es culpa del nuevo gobierno. ¡Chacho, qué nivel! O sea, que las lluvias también venían en el programa electoral, ¿no? Porque según ustedes, todo lo malo es de ahora, pero lo bueno… casualmente siempre era de antes. Pues mire, si nos ponemos así, esto también es “herencia recibida”, ¿o no?
La realidad es otra bien distinta: ahora que ha caído agua de verdad, se ha visto el pastel. Y bien a la vista, además. Así es como se ejecutaban las obras… y mejor ni hablar de lo que costaron, porque igual nos da la risa floja (o el llanto, según se mire).
Aquí el deporte favorito es el de siempre: quejarse, desviar el balón y no asumir ni una. Pero no cuela, doña Fabiola. Esto no va de cuentos, va de responsabilidades.
Y lo suyo… es solo una muestra más de cómo gestionaban ustedes el ayuntamiento.
Hágaselo mirar, de verdad.
Por último y como ejemplo de su manera de entender la democracia, ante este comentario mío, ha optado la susodicha por bloquearme para que no pueda leer lo que escribe y no pueda rebatirle las cosas que rocambolescamente escribe.
MIGUEL MONZÓN

