¡¡GODOS FUERA DE NUESTRAS AULAS!!

Con razón han vuelto estas pintadas. Ya Intersindical Canaria publicaba lo siguiente al respecto de este tema el pasado miércoles, 20 agosto:
« Duro golpe a la Escuela canaria y a más de 550 de sus profesores. Los dañinos efectos que para la enseñanza canaria está teniendo la convocatoria trampa de “Estabilización” del profesorado, con más de 550 plazas ocupadas por maestros españoles y cientos de interinos canarios tirados al vertedero del desempleo, ya se está haciendo notar en las paredes de los municipios del Archipiélago
La indignación sube grados en el profesorado tanto como la temperatura ambiental, pero también el enfado en la población consciente del nuevo golpe que supone para el conjunto de la escuela canaria, incorporando al sistema educativo una nueva legión de godos que acentuará el desarraigo del alumnado y le alejará del lenguaje, la identidad y la cultura de su tierra. Todo un dislate de marcado carácter colonialista fabricado por los dos últimos adúlteros gobiernos de Canarias quienes, además, continúan poniendo obstáculos para el acceso de los contenidos canarios a todos los niveles de la educación»
Hoy, domingo, 31 de agosto, en Canarias7, la periodista Teresa Artiles Vizcaino publica una entrevista realizada en el Colegio Público «Europa» -no pudo elegir mejor sitio- sobre el inicio del nuevo curso escolar en estas africanas Ínsulas Baratarias, que -según D, Miguel de Cervantes están gobernadas por Sancho Panza- al conspicuo (es un decir) Pepero Poli Suárez Nuez, nº 1 o 2 (que no estoy muy al tanto del españolerismo político) del PP español en Canarias y responsable(?) de Educación del Gobierno Afuchado de Canarias .
El muy conspicuo (repito que solo es un decir) Pepero de Moya asegura «que le «duele» el impacto de la estabilización, con 567 interinos canarios que se han quedado sin trabajo por la llegada de más de mil docentes de la península que han obtenido plaza por méritos»
«Yo he sido solo el ejecutor de un proceso heredado», dice este caballerete sin sonrojarse siquiera en su disculpa.
Francisco Javier González
Gomera 31 de agosto de 2025
