UNA SANIDAD CANARIA INFRADOTADA
La Sanidad en Canarias: Un sistema infradotado en crisis que afecta a la población

La sanidad pública en Canarias atraviesa una de las peores crisis de su historia. Las demoras en las interconsultas médicas, que en algunos casos tardan hasta un año en resolverse, evidencian un sistema al borde del colapso. Este retraso, que afecta principalmente a especialidades como traumatología, oftalmología y dermatología, no solo retrasa los diagnósticos, sino que mantiene a cientos de pacientes en un limbo sanitario, agravando sus dolencias y aumentando el riesgo de complicaciones graves.

La situación actual de la sanidad tiene múltiples causas. En primer lugar, porque afrontamos la falta de personal y recursos. Los hospitales y centros de atención de especialidades, CAE – carecen de suficientes especialistas y personal de apoyo para cubrir la creciente demanda de atención médica.
En segundo lugar, podemos mencionar lo que es una realidad palpable, la insuficiencia de infraestructuras que se plasma en la escasez de quirófanos y equipos médicos que también contribuye al retraso, dificultando tanto la realización de cirugías como la emisión de informes diagnósticos necesarios para avanzar en los tratamientos.
En tercer lugar, es lamentable, la falta de planificación existente. El aumento de la población, turismo de salud a costa de la sanidad pública canaria, el envejecimiento demográfico y la creciente prevalencia de enfermedades crónicas no han sido acompañados por una adecuada planificación y aumento de los recursos en el Servicio Canario de Salud (SCS).
Por lo tanto, las consecuencias para las personas ahora y en el futuro son muy preocupantes. El impacto de esta situación sobre la población local es realmente preocupante y grave:
Se generan retrasos en diagnósticos y tratamientos. Sabemos que los pacientes que esperan meses por consultas o pruebas diagnósticas ven cómo sus enfermedades progresan sin intervención. Esto incluye dolencias críticas como cataratas o problemas traumatológicos que afectan la calidad de vida.
Inevitablemente se produce un impacto emocional y económico en las personas afectadas pues se producen largas esperas que generan estrés, ansiedad y desesperación en los pacientes y sus familias, obligándolos, en muchos casos, a recurrir a costosos servicios privados que no todos pueden permitirse.
Existe saturación en otros servicios y no se puede esconder. Las urgencias hospitalarias se ven colapsadas por pacientes que no encuentran respuesta en la Atención Primaria o en los Centros de Atención Especializada (CAE).
La Consejería de Sanidad debería adoptar medidas urgentes para solucionar esta grave situación que afecta a la población y al personal sanitario, unos por abandono y retrasos evitables, otros por sobrecargas laborales:
Se hace necesario abordar la ampliación de plantillas. Canarias no cubre las ratios mínimas de personal sanitario, establecidos como media en función de la población. Y si atendemos al hecho concreto de la situación de las diferentes islas, observamos la falta de personal sanitario en muchas áreas sanitarias. Por lo tanto, es necesario planificar el incremento del número de especialistas, de personal sanitario y evitar la fuga de profesionales a otros países o al sector privado.
La optimización de las infraestructuras es otro apartado necesario. Hay que aumentar el número de quirófanos operativos y mejorar la tecnología diagnóstica para agilizar los procesos y reducir las listas de espera.
Afrontar la reorganización de los servicios para poder implementar una mejor gestión de recursos, priorizando las consultas y pruebas más urgentes, e integrando las tecnologías digitales para acelerar las interconsultas.
Otro apartado importante es la formación y especialización pudiendo así fortalecer la formación de médicos de Atención Primaria para que puedan resolver un mayor número de casos sin necesidad de interconsultas.
Es importante desarrollar las pautas necesarias de la medicina- preventiva y formativa , desarrollando acciones en colegios , barrios y dirigidos también a familias cuidadores de mayores.
Inevitable es la adecuada inversión presupuestaria. Hemos de ser conscientes de la urgente necesidad de exigir un aumento del presupuesto sanitario que garantice recursos suficientes para enfrentar los desafíos presentes y futuros del sistema de atención sanitario que nos hemos otorgado.
La salud es un derecho fundamental, es un pacto social que nos hemos concedido entre todas las personas que componemos la sociedad civil para garantizarnos acceso a la atención sanitaria de calidad, pero la situación actual en el Archipiélago Canario vulnera este derecho, al no dotarse los medios necesarios para evitar situaciones de salud que se agravan y cronifican por los retrasos en la atención y se expone a la población a riesgos evitables.
Urge que el Gobierno de Canarias y la Consejería de Sanidad asuman su responsabilidad, con medidas efectivas que devuelvan la dignidad y la eficiencia a la sanidad pública.
Habrá que continuar denunciando estas carencias y proponiendo soluciones que pongan la salud de las personas en el centro de las políticas públicas.
Angélica Calero Armas
