QUEDA LA PRESENCIA DE TU VOZ

Cómo olvidar que fuiste una luchadora incansable, amiga de la alegría, de la fiesta y de la vida. Un ejemplo de constancia y tesón para todos nosotros.
Cómo olvidar tantos momentos: ensayos, salidas, actuaciones, tenderetes… En fin, ratitos de convivencia y de compartir.
Cómo olvidar tu huella en esta parranda. Eras siempre la primera en participar, la que estaba dispuesta a todo. Tenías energía pa’ tres como tú.
Cómo olvidar aquel viaje a Fuerteventura, cuando nosotros te ofrecíamos una manzanilla y respondiste: “Nooo… ¡yo un cuba libre!”. Cantabas isas, folías, rancheras, boleros y hasta cantaste en inglés, sin ningún reparo.
Cómo olvidar cuando salían de tu boca aquellas folías que, antes de terminarlas, ya te estaban aplaudiendo, por el sentimiento que transmitías en ellas.
Cómo olvidar que, incluso cuando la edad y la vista ya no te lo ponían fácil, seguías viniendo a ver nuestras actuaciones. A “los chiquillos y chiquillas de la parranda”, como tú nos llamabas con tanto cariño.
Cómo olvidar que, hasta cuando la voz apenas te acompañaba, la última vez que te visitamos te echaste tus isas, entre palmas y alegrías, al son de nuestros instrumentos y nuestras voces.
Cómo olvidar que, por todo esto, y no sólo por la edad, te ganaste el título de “Parrandera Mayor”.
Queda la presencia de tu voz en los discos, en los vídeos, en nuestro recuerdo y en nuestros corazones. Cómo olvidarla.
ESPE, como siempre te llamamos con cariño, vuela alto y cuida desde arriba a tu parrandita querida.
PARRANDA MEDIO JIGO PA’L KILO

