POBREZA

davidTengo sobre mi mesa de redacción una carpeta con el logo de Cáritas. Dentro, además de folletos informativos sobre la labor de la entidad, se encuentra lo que podríamos calificar como las actas de la vergüenza. Son los datos del informe Foessa sobre desarrollo y exclusión social en las islas, que picado menudo deja un titular impactante y desgarrador: el 29% de la población canaria se encuentra en situación de exclusión social.

Este es un tiempo de lectores perezosos a los que les cuesta ir más allá de un titular para formarse un contexto. Pero en este caso la lectura de las 25 páginas del resumen ejecutivo del informe deberían ser de obligada lectura, un relato de la cronificación de la pobreza en las islas y de la indiferencia con la que abordamos este hecho.

Pero más duro que el resultado es el pronóstico. El documento señala que hay en Canarias 617.000 personas en exclusión social, pero también que hay 250.000 personas que en caso de una nueva recesión económica se sumarían a esa estadística.

«Lo peor del informe Foessa no son los datos, es la normalización del trabajo precario»

Es tan urgente como tópico replantearse el modelo productivo y social de estas islas. Ese que ahora mismo ha declarado el estado de emergencia por la quiebra de Thomas Cook. Ese que ha permitido, como indica el informe Foessa, que durante estos años de crecimiento económico los que tenían dinero ahora tengan más y que los que no lo tenían ahora tengan menos.

Pero lo peor del informe no venía en las tablas de estadística. Lo decía en una entrevista Guillermo Fernández, coordinador del texto. «Se está adoptando una cierta situación de normalidad» en la que los canarios hemos asumido el trabajo precario en todos los sectores –el periodismo no es excepción– y hemos dejado que nos lleven de cabeza a este laberinto.

DAVID OJEDA

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