OPINIÓN

LA IDENTIDAD SE TEJE EN LO COTIDIANO

Mi vecino, poeta y amigo, Pedro Manrique, me envió un pequeño relato sobre un periodo de su infancia en Sidi Ifni. Con su permiso le he pedido compartirlo, porque creo que es necesario y bueno el recordar que diferentes pueblos y culturas, al margen de banderas y diferencias, hemos podido convivir en paz bajo un mismo lugar.  

La identidad se teje en lo cotidiano (vecinos, juegos, gestos, tradiciones compartidas). Que las despedidas son dramas y duelos que pasaron y compartieron ambos lados. Y digo yo, si entonces se acogió o se integró, hoy no tiene sentido alimentar muros verbales ni políticas que estigmaticen al diferente, por su raza, religión o lugar de descendencia.

Podríamos intentar mirar el presente con la misma humanidad con la que el Pedro niño miraba aquella infancia entre playa y desierto en Sidi Ifni. El preocuparnos y ayudar a quienes están más desprotegidos/as, sin duda nos hace más humanos y mejores personas. Sean felices.

Antonio Gil Ramón

«Hay una fecha para mí imborrable.

El 30 de junio de 1969, fecha en que se entregó Sidi Ifni a Marruecos,

fue la primera plaza colonial en el Sáhara español que se entregó.

Allí viví desde los cuatro años hasta los diez.

Fui feliz, integrado totalmente a ese rincón maravilloso a orillas del Atlántico.

Mi padre nunca vivió con las militares en los pabellones del cuartel.

Vivíamos en una casita entre playa y desierto, mis amigos eran los niños y las niñas ifneños.

Mi infancia la pasé allí.

Y recuerdo con tanta claridad el cariño, el amor

que me daban a mí y a mí familia todos los ifneños e ifneñas.

Tanto es así que la despedida fue tremenda, por los lloros de hombres y mujeres por nuestra marcha,

recuerdo los cantos (una especie de lloro y grito sordo con la

agudeza de las femeninas voces.

Nos querían y les queríamos.

Con el tiempo mi madre creó una especie de asociación en defensa de los que nacieron allí bajo la «bandera española» no me gusta nada esa expresión.

Y sí, funcionó  la administración de la época tomaron nota y marcharon muchas familias para España,y para Canarias por supuesto.

Y aquí están sus nietos y bisnietos como españoles, viviendo y trabajando dignamente en una sociedad que ahora en estos tiempos convulsos y esperpénticos, con unos personajes racistas, xenófogos y fachas han convertido o pretenden convertir España en lo mismo .»

¡Que pena!.

Pedro Manrique.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.