LOS PLEITOS DE MIS VECINOS

Ayatolá de la Cruz era el dueño administrador en aquellos pagos de toda el agua que se vendía. Era muy estricto el hombre con todas sus ideas, y aunque sometía a su mujer, pues no la dejaba actuar sin su continua supervisión, era temido y respetado pues si no abría el grifo todos pasaban sed incluyendo tierras, personas, animales y cosas…
Más allá de la otra orilla del barranco había un tal Donald de los Trompos, que junto a su familia intentaba por todos los medios hacer sombra a Ayatolá de la Cruz, pues estaba venido a menos en esto del negocio del agua, y quería que su firma fuera necesaria para el intercambio de agua por bienes, como había sido habitual desde aquel pleito, llevándose la comisión necesaria por supuesto.
Donald de los Trompos llegó a robarle en su propio alpendre a un tal Nicolasito, el que se cayó de maduro, unas llaves que eran necesarias para la gestión del agua, dejando sin riego a los herederos de Castrito, que a partir de ahí empeoraron más de lo que ya estaban, pues como vecinos de Donald de los Trompos se encontraban en medio del pleito y sufrían como condenados.
Antiguamente a los Castritos los protegía de los atropellos de la familia de los Trompos los dueños de aquel ganado de las cabras rusias, gente del otro lado del pueblo. Años atrás cuando la guerra del frío habían sido como uña y carne, pero la familia de Donald de los Trompos se había encargado de meter cizaña, se sabe que divide y vencerás. No querían tener a un vecino que pudiesen ayudar a su competencia… El cabrero de las cabras rusias era hijo de una meretriz, que lo marcó con el nombre de su profesión para siempre.
Donald de los Trompos tenía un primo llamado Netanluis de los Temblores, y este sí que no podía ver a Ayatolá de la Cruz, este hombre era ruín como la hiel, toda la vida estuvo en pleitos con la gente de Arafatito de las Desgracias, se llegó a decir que tras quitarle sus tierras además lo mató, con no sé que artes oscuras de una brujos amigos… Se decía que realmente él mandaba sobre la familia de los Trompos, pero si eso era así, solo lo sabían ellos…
A todo esto resulta que había una comunidad de vecinos llamada la Unión Casi-pea, que miraba para un lado y miraba para otro pero no decían ni mu… no querían perder la amistad con Donald de los Trompos, pues parece que le debían muchos favores, pero como la cosa no parecía clara, estaban intentando acercarse al Señor Miyagui Yimpin que había puesto un chino en el pueblo, por si podían comprarle el agua a él. Este los miraba de reojo, pues cuando les había ofrecido algo se habían hecho los remolones. Pero todos sabemos que el negocio es el negocio…
Por si fuera poco, entre todas estas familias se encontraba en un barrio de la parte baja de la casa del chino un tal Kim Kun Uhhhh que estaba loco por repartir a diestro y siniestro, pero que se sepa no lo había hecho nunca, aunque todos le tenían miedo.
Por cierto, al señor cura, don Leoncio de las Desapariciones Equis Palo Uve, ni se le veía ni se le esperaba, parece que no se mojaba a no ser que fuese en su pila bautismal, pero por suerte tenía el cielo ganado de antemano. Se crió en la casa de Donald de los Trompos, y todos sabemos que este hombre se sentaba en su despacho y los aquelarres rezaban por él como si no hubiera un mañana. ¿Serán los mismos brujos amigos que usó Netanluis de los Temblores para quitarse de en medio a Arafito de las Desgracias? Ahí lo dejo…
Los más viejos del lugar dicen que toda la vida había sido así y que daba igual al pueblo que fueras, pero yo creo que eso son cosas de viejo, ¿cómo va a ser la gente así?
Concluyendo para no aburrirlos, pienso yo que si este potaje ocurre en un pueblo cualquiera, ¿qué podemos esperar de un mundo más grande? Menos mal que todo es ficción y que nada tiene que ver con la realidad….
HERMANN HELLBUSCH
