JOAN MANUEL SERRAT
El poeta que cantaba, golpe a golpe, verso a verso

La vida es una poesía interpretada en su exponencial melodía. -Quizás porque mi niñez, sigue jugando en sus playas y escondido tras las cañas, duerme mi primer amor- Escuchar su profunda inspiración, de una realidad bucólica aplastante, en las secuencias del tiempo siempre inerte a la constancia. Poeta de escuela, que fue jugando con las letras del pensamiento para adornar, simpatías metafóricas y pensamientos adornados. Por estrofas escondidas, de sinsabores disfrazados de fortaleza y sentimientos. -Quien me presta una escalera para subir al madero, para quitarle los clavos a Jesús el nazareno- Saeta del llanto y la emoción, cantar del pueblo andaluz que todas las primaveras, anda buscando escaleras para subir a la cruz…
Cuanta emoción contenida en un lenguaje digno, humilde y universal. Joan Manuel Serrat, es a la canción, el artesano de las conmociones; sencillas, pensadas, resueltas, enamoradas, sentimentales y con una resolución brutal de inspiración divina. Con la balada de otoño, llueve y a través de la ventana, salpica y sin saber por qué los cristales lloran, pasea la nostalgia y se erige la melancolía del poder ilustrado del sentimiento manifiesto. Llueve y el suelo se fue abrigando con hojas, se fue vistiendo de otoño… Si tú fueras capaz de ver los ojos tristes de una lámpara y hablar… Como recupera la emoción en la compañía luminosa triste y trasfiera inspiración y consuelo Y sin embargo llueve.
Cuando escuché que el premio príncipe de Asturias había elegido una voz universal de pasión y poesía, caí en la tentación de la duda, y recordé tantos años de club de poetas vivos y sus inolvidables emprendedores de letras elaboradas y canciones inspiradas.
Qué difícil es cantar lo que se compone, qué difícil es componer lo que se canta, Serrat, el eterno maestro de las letras compuestas enarbola siempre la bandera de la tolerancia, de la armonía y el respeto por los pequeños detalles. De esos locos bajitos. Del poder del amor en Penélope o por tí Lucía… Su voz rasgada y profunda de vibrante entonación, irrumpe en su idioma para regalarnos virtud, satisfacción, amor. Honor y causa.
Todo pasa y todo queda…
No olvidaré nunca su concierto, todos habremos tenido alguna experiencia con el maestro Serrat. Nosotros la tuvimos con “dos pájaros de cuidado”, -como decía el oyente andaluz que comentó la otra noche en el postcad de Fancino, de la SER-. En recuerdo del Canalla, acompañante del maestro. Otro cantautor enorme -Sabina- y sus quinientas noches. Los dos nos hicieron vibrar en el estadio de Gran Canaria. Serrat, recordando toda la alineación de la UD Las Palmas, de los años setenta -Increíble- Con una exactitud de aficionado pasional del equipo amarillo. Nos tejieron toda la escuela de la poesía compuesta para incomprendidos y ermitaños, nos hicieron vibrar sentimientos de adolescentes rebeldes de fumados experimentales o de intolerantes despiadados. También de románticos escondidos, y jóvenes eternos viajeros de un tiempo inmortal. Caminante no hay camino. Nunca perseguí la gloria. Hace algún tiempo en ese lugar, se oyó la voz del poeta al cantar. Golpe a golpe, verso a verso… Su primavera de cantares, resonaba en el alma de los poetas muertos y traídos a vagabundear. No me siento extranjero en ningún lugar y no llores porque no me voy a quedar.
Joan Manuel Serrat es un poeta eterno. Es una guitarra acariciada de notas sostenidas en trastes bajos. Su eterna melodía bien necesitaba de un reconocimiento institucional, aunque no le haga falta, porque guarda siempre amor para regalar, su eterna lucidez de grandeza traspasa más allá del azul; de Algeciras a Estambul y siempre vestirá de azul el pensamiento hispano, por naturaleza de poeta brillante, gestor de emociones y pintor de letras que adorna con pinceles de melodías, llenas de verdades y sutilezas a almas agradecidas.
Cuánto brillo alcanza su luz de otoño y nunca se pondría de acuerdo tanta gente en un país como este, para aplaudir un gran día. Hoy puede ser un gran día imposible de recuperar. Todo cuanto te rodea lo han puesto para tí… Hoy puede ser un gran día para recordar su naturaleza de virtud. Grande Joan Manuel Serrat.
El club de los poetas vivos, siempre regalan ramos de letras que huelen a emociones. Cuanta falta hace la poesía para alimentar los sentimientos escondidos. Todo pasa y todo queda… Felicidades Juanito.
FELI SANTANA
