PRESENTACIÓN DEL LIBRO “MARICÓN DE PUEBLO”

Maricón de pueblo. Verdades silenciadas y disfrazadas de Thriller
Fue una tarde bochornosa. El incendio de Cazadores llegó con el veranillo de San Miguel, cargado de calima, rastrallando y devorando monte bajo. Una inmensa humareda bicolor puso en guardia a Valsequillo que, mirando hacia el pinar, entre El Piquillo y Cercado Viejo, veía levantarse aquella cortina negra acechando la cumbre cercana. El zumbido de los helicópteros aplacaba algo la angustia y, sobre las seis de la tarde, daban por controlado el conato.
Mientras el monte comenzaba a respirar, bajo las sombras calientes de los laureles de Indias de la plaza, en pleno casco histórico de Valsequillo, la Biblioteca de Don Benito se preparaba para otra clase de incendio: la presentación de Maricón de pueblo, de Asunción Marrero.
El título ya se rumiaba entre los asistentes, entre la transgresión incómoda de sus palabras y esa curiosidad tan de pueblo por descubrir qué escondía detrás. Novela negra, thriller canario y una herida abierta hacia un pasado del que durante demasiado tiempo pocos se atrevieron a hablar. Tenteniguada aparece dentro del argumento principal de una trama donde la conexión entre mar y cumbre seduce las fuentes de inspiración y abre las puertas a una memoria oscura, llena de silencios que todavía parecen hablar en murmullos.
Asunción se adentra en esa parte menos amable de una sociedad donde los inocentes pagaban muchas veces las soberbias ajenas, donde el poder, el dinero y determinadas jerarquías podían convertir las miserias humanas en mercancía de intercambio. La novela construye escenas duras, noches del pinar, encuentros clandestinos, deseos prohibidos, abusos y personajes atrapados en una condición humana gobernada por el miedo, la necesidad y unas apariencias que escondían demasiadas cosas cuando caía la noche.
La autora brilla precisamente ahí, en una narrativa oscura, explícita, fluida e intrigante que sacude el recuerdo de años de hambruna y supervivencia. Entre sus personajes aparece Enzo, seminarista homosexual, cuya muerte violenta destapa una caza de secretos, prejuicios y silencios, abriendo una trama donde la víctima termina enfrentándose también al peso de una sociedad incapaz de mirar de frente determinadas verdades.
La historia avanza entre abusos de poder, hipocresías sociales, familias acomodadas, moral pública y esa convivencia incómoda entre lo que se decía y lo que realmente ocurría. Todo se desenvuelve dentro de la cautela intrigante de unos personajes ficticios nacidos, según explica la autora, de la escucha de viejas historias, recuerdos y ambientes de otros tiempos. La calle y playa de Lugo, la playa de Manolito, Santa Catalina, las vaquerías de Molino de Viento y aquellos barrios marcados por la pobreza, la prostitución, la supervivencia y las tragedias van construyendo un mapa humano donde la ficción encuentra demasiados rincones conocidos.
Y quizá ahí esté una de las fortalezas de Maricón de pueblo. No pretende convertirse en documento histórico ni en sumario judicial. Es literatura. Asunción recoge ecos de historias escuchadas, heridas sociales, rumores, ambientes y recuerdos para crear su propio universo narrativo. Lo real y lo imaginado se entrelazan hasta que el lector termina preguntándose cuánto de aquello pudo suceder realmente.
Se percibe además en la autora una rabia contenida, una necesidad de sacar a la luz voces que tuvieron pocas oportunidades de defenderse. Personas señaladas por su condición sexual, mujeres atrapadas en la miseria, personajes sometidos al poder social, económico o religioso y una comunidad donde demasiadas cosas podían resolverse simplemente callando.
Porque el tiempo pone distancia, pero no siempre consigue borrar. Algunas historias permanecen escondidas bajo una fina capa de olvido hasta que alguien decide arañar la superficie.
Asunción Marrero palpita en su voz esa denuncia y también el peso de sentirse heredera de muchos secretos que le llegaron desde la memoria oral. Valsequillo aparece como fuente de inspiración y Tenteniguada como referencia de cumbre, un lugar al que parece necesitar regresar para encontrar personajes, escenarios y coherencia narrativa.
Después vendrán otras historias, otros títulos y seguramente nuevas razones para continuar leyendo esa trilogía que ya comienza a tomar forma. Pero Maricón de pueblo deja desde ahora un sabor difícil de disimular: el de una literatura que se mete en terrenos incómodos y rescata aquello que durante años permaneció enterrado bajo la prudencia, el miedo o la vergüenza.
Porque las historias más incómodas casi nunca desaparecen. Cambian de boca, se esconden, se deforman y esperan pacientemente hasta encontrar a alguien dispuesto a escribirlas.
Y entonces regresan.
Feli Santana
