Y DE NUEVO AMANECE

Y de nuevo amanece…
Los dos gallos que están cerca de casa,
ya han terminado sus recitales, los dos han cumplido.
El blanco, desafiador y atrevido, pero a la vez desafinado.
El comienza el turno sobre las tres de la mañana,
algunas veces se retrasa
Pero otras se adelanta de su horario habitual.
Y el rojo, el, es el del segundo turno, el de la cresta alzada,
el de porte Don Juanesco
el que avisa cuando llega con un cacareo gallinil
que me sorprende,
supongo que estará calentando su plumífera garganta.
El canta hasta ya pasadas las ocho horas.
!Puntual el mamón.!
¿Que si los odio?
!No por favor!
muchas veces me cago en su pu… madre,
pero no, no los odio.
Tanto es así que cuando uno de ellos falla de sus quehaceres dos o tres días, en el turno que sea, me preocupo por su salud
y lo echo de menos.
Pues sí, contradicciones,
amor y odio, que este insomne escribiente siente en las calurosas noches de este tórrido verano.
Y ya de mañana, cuando camino cerca de ellos,
veo que los dos me miran
y se miran y noto que en sus picos puntiagudos,
aparece una sibilina sonrisa, como diciendo
mira este es el totorota que anda criticando.
Sí, queridos amigos,
cuando duermes solo, suceden estas cosas.
A falta del roce pertinente
y de algún beso perdido pero sabroso, de tu
compañera de cama,
al final duermo con ellos.
Aaaah…se me olvidaba
les he puesto nombre.
El blanco,el impertinente
se llama…
Joe Bonamassa,
y el rojo,el del cuello y la cresta desafiante se llama
Eric Clapton.
Se nota mi amor por el Blues, y el sonido de sus
guitarras.
Los doce compases y sus letras sobre la melancolía,
la pobreza y las penurias de la vida.
No se preocupen, no estoy
desvariando ni mal de la cabeza…
¡Lo que tengo
es sueñoo!
!Buenos días!
Manrique.

