LAS ÁNIMAS DE LA LUZ

_»Yo la añoro noble señora con pena y dolor.
Todos tienen madre. Todos menos yo»_.
Canto a la madre, de una que mandó.
Los sonidos caen sobre los cinco sentidos como lágrimas que brotan de los ojos incapaces de mantener el tipo. El Rancho de ánimas señaló al alma y la elevó sobre los mundos.
Un hilo invisible conecta el cuerpo y alma.
El aquí y el allá.
La Casa de los Chana.
Las almas de todos los seres queridos que habitan en el arcoiris se sentaron a la mesa.
Unidos en una tradición milenaria que en Gran Canaria entronca con el siglo XVI y la llegada de los Franciscanos. Una liturgia popular, el Rancho de Ánimas, que recorrió las casas rurales para hacerse con unas limosnas y sufragar misas.
Y, cantos por las ánimas.
Ninguna tribu, aldea, pueblo que se precie ha sido indiferente a los antepasados.
Nacemos del ayer y su historia. Y la continuamos.
Este día le tocó a la familia de Los Chana, en la subida al Helechal, albergar al Rancho y la liturgia.
Una familia grande, de muchos hermanos, hospitalaria y muy querida en la tierra de sus padres y bisabuela, a quien deben el sobrenombre Los Chana.
Hoy invitó Juan Manuel González Martel hijo de Francisco González Gil, criado por su abuela Sebastiana, Chana. Hermano de Mima, quien me invitó a su vez a mí, siguiendo la tradición.
Qué grande honrar antepasados.
Y dar paso al futuro.
María Belén Sánchez, Francisco Sánchez, Jesús Quintana y la joven Graciela, los continuadores.
Ellos son la esperanza de mantener la tradición viva.
El ranchero mayor Don Agustín Calderín, querido y respetado a partes iguales, tiene la noble misión de transmitir esta continuidad para que no se pierda.
Gran responsabilidad que deberá contar, como no puede ser de otra manera, con el apoyo institucional.
Rancho de ánimas, bien de interés cultural BIC.
Una tradición milenaria que perdura en Valsequillo.
REYES BOLAÑOS



