KEVIN HERNÁNDEZ: CUANDO LA GENÉTICA GANÓ AL DOPAJE

Este joven grancanario a los 25 años es el primer campeón de España de culturismo en la categoría Games Classic

El culturista Kevin Hernández

Esteroides. Pinchazos. Dopaje. Estas palabras, sueltas, quizá no le sugieran nada, pero si le digo que sobre estas líneas se va a hablar sobre culturismo, a lo mejor le aclaro el panorama. No existe deporte –sí, el culturismo es un deporte- más denostado por la opinión pública. En una encuesta a diez personas, nueve y media dirán palabras como las anteriormente mencionadas o peores. Por eso llama la atención cuando uno de sus protagonistas se sale de estos parámetros. Les hablo de Kevin Hernández, un grancanario (Valsequillo) de 25 años que el pasado 16 de junio se proclamó el primer campeón de España de la modalidad Men’s Games Classic (la única que incluye controles antidopaje previos). De una lesión que le apartó de la lucha canaria, su otra gran pasión, a la cima del culturismo nacional. Y ahora quiere más.

La historia de Kevin no se corresponde con la del clásico culturista, su patrón se aleja a los esteriotipos que todos tenemos en la cabeza. Criado en Valsequillo, donde pasaba y pasa horas con sus amigos de toda la vida, el culturismo no apareció en su vida hasta el año pasado. Con una genética privilegiada desde bien joven, el deporte siempre ha estado presente en su vida: «Siempre fui una persona activa que le gustó practicar deporte: fútbol, judo, baloncesto… el caso era pasármelo bien con mis amigos». Hasta que un día la lucha canaria se cruzó en su camino, su primera relación seria. «Son ya más de diez años. Primero cinco en el Almogarén de Valsequillo y luego otros cinco en Los Guanches de Arucas, donde aún tengo ficha», relata.

Como salta a la vista, el físico de Kevin rompe las «reglas» de la lucha canaria: lejos de los cuerpos robustos y de complexión ancha el de este valsequillero es bastante definido y con el mínimo de grasa corporal, casi más parecido al de un gimnasta. «Mis compañeros en el vestuario me apodan cariñosamente ‘El Pinchao’ o ‘El Tableta’, pero siempre me lo he tomado con buen humor», explica entre risas. Disfrutando de la lucha, de golpe y plumazo una fatídica lesión en el peroné llegó a su vida a finales de 2017. Le obligó a estar apartado durante mucho tiempo y, en ese preciso momento, como llegan muchas cosas en la vida, de casualidad o por una desgracia, llegó el culturismo. Un flechazo en toda regla del que todavía no se ha despertado.

«Mis compañeros de lucha canaria me apodan cariñosamente ‘El Pinchao’ o ‘El Tableta’, pero siempre me lo he tomado con buen humor»

Para recuperar músculo tras la lesión, a comienzos de 2018 empezó a frecuentar el gimnasio, lugar al que empezó a ir con 15 años, pero nunca con gran dedicación ni constancia. «Tenía mis rachas como todo el mundo, incluso lo llegué a dejar durante un tiempo. Comía fatal y no seguía ningún tipo de dietas», cuenta. Pero una de esas amistades que se crean entre series de pecho y tríceps le invitó a una prueba. «Me enamoré de todo aquello. Desde el primer momento pensé: esto es lo mío», confiesa. Era noviembre de 2018 y el gusanillo era cada vez mayor. Ya se sabe: por amor uno «pierde» la cabeza y está dispuesto a todo.

Para recuperar músculo tras la lesión, a comienzos de 2018 empezó a frecuentar el gimnasio, lugar al que empezó a ir con 15 años, pero nunca con gran dedicación ni constancia. «Tenía mis rachas como todo el mundo, incluso lo llegué a dejar durante un tiempo. Comía fatal y no seguía ningún tipo de dietas», cuenta. Pero una de esas amistades que se crean entre series de pecho y tríceps le invitó a una prueba. «Me enamoré de todo aquello. Desde el primer momento pensé: esto es lo mío», confiesa. Era noviembre de 2018 y el gusanillo era cada vez mayor. Ya se sabe: por amor uno «pierde» la cabeza y está dispuesto a todo.

La operación estaba en marcha. Sacrificio, esfuerzo, dedicación… su diccionario no contemplaba otras palabras. Todo ello compaginándolo con su trabajo de seguridad en el Casino de Las Palmas y con la vida cotidiana: «A veces me siento como un bicho raro cuando voy a cenar con mis amigos y saco en la mesa el tupper con arroz, pero sé que estoy en la línea correcta para lograr mis objetivos». Con un físico tan llamativo como el suyo, tampoco es ajeno a la crítica de la calle: «En ocasiones voy caminando con amigos o algún familiar y veo como la gente susurra al pasar por mi lado diciendo: ese se pincha seguro. No es fácil, pero cuando tienes la conciencia tranquila, como es mi caso, no te deben afectar ese tipo de comentarios».

Días, horas… meses de trabajo hasta que llegó su momento. Campeonato de Canarias y allí estaba Kevin, en la categoría Men’s Physique, la cual los participantes portan bañador al estilo surfer, a la altura de la rodilla, y predomina la estética del tren superior. «Al estar tiempo lesionado, perdí musculatura en las piernas, por lo que esta modalidad es la que más se adecuaba a mí», detalla. Estaba nervioso, al fin y al cabo era como una primera cita. Pero no se amedrantó: en su primera participación, subcampeonato. Todo un éxito. Pero él, ambicioso y con el flechazo del culturismo recorriendo sus venas, quería más. Su entrenador, nada más finalizar el campeonato, le comentó que se iba a disputar el campeonato Men’s Games Classic, el 16 junio en Madrid, el primero en el cual es requisito indispensable realizarse pruebas antidopaje previamente. Y no lo dudó: «En mi caso he decidido no usar sustancias ilegales, pero no le quito el mérito a nadie que se suba en una tarima. Era una oportunidad única y no quería desaprovecharla».

Games Classic, primera vez que se celebraba en España y una oportunidad de oro para dejar claro a todos sus haters que era un deportista limpio, sin nada que esconder. «Mucha gente piensa que tener un cuerpo así es imposible sin pincharte nada, pero en mí caso no es así. Nací con una genética especial, desde pequeño mis músculos estaban desarrollados. Con 8 años me paraban en la playa para decirme si iba al gimnasio…», recuerda. Era el momento de salir al paso y que mejor escaparate que un campeonato de España.

16 junio de 2019. Alcalá de Henares (Madrid). Allí se plantó Kevin, un joven valsequillero que jamás pensó que el culturismo pasaría a formar parte de su vida hasta que una lesión de peroné apareció por el camino. En esta especialidad cambiaba el registro: bañadores turbo, el clásico que tenemos en la cabeza de culturista, importancia del tren inferior tanto como el superior y con una participación totalmente limpia. Resultado: medalla de oro. Campeón de España (el primero) y por unanimidad del jurado. El guion perfecto. Solo había un inconveniente. «Ahora debo cenas hasta el 2022 (risas). Las prometí pensando que sería complicado y ahora tengo un problema bastante serio», sentencia con ironía.

«Mucha gente piensa que tener un cuerpo así es imposible sin pincharte nada, pero en mí caso no es así. Nací con una genética especial, desde pequeño mis músculos estaban desarrollados. Con 8 años me paraban en la playa para decirme si iba al gimnasio…»

Han pasado dos años desde aquella victoria y Kevin lo asume con normalidad. Desde que tuvo el flechazo se marcó como objetivo lograr cosas importantes. Tanto es así que acaba de proclamarse campeón nacional de culturismo natural en su categoría y campeón absoluto WNBF Spain 2021. Un campeonato, que ha tenido lugar el pasado fin de semana en las Islas Baleares, donde ha conseguido además la WNBF Pro, es decir, la condición de profesional en este deporte. Su próxima cita será en Estados Unidos, en concreto, en Las Vegas, el próximo 20 de noviembre, en el Mundial Natural WNBF. Un salto de Las Vegas de Valsequillo a Las Vegas de California.

Nació con un físico privilegiado y trabaja día a día para mejorarlo. Y muy orgulloso de hacerlo por la vía adecuada, alejada de las trampas. Deportistas como Kevin dignifican el culturismo como deporte. Y su nombre ya está escrito en la historia. Made in Valsequillo, made in Canarias.   

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