LA DERECHA NACIDA DEL FRANQUISMO

La derecha española nunca será igual que la derecha europea porque nacieron en momentos y circunstancias totalmente distintas.
En Europa occidental, después de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los países tuvieron que reconstruirse tras haber sufrido el nazismo y el fascismo. Aquellas ideologías habían llevado al continente a una guerra devastadora, millones de muertos y una destrucción sin precedentes. Por eso, cuando llegó la paz, las derechas europeas modernas se formaron en contra de esos regímenes. Su identidad política se construyó sobre la idea de “nunca más”: nunca más dictaduras, nunca más totalitarismos, nunca más líderes que aplastaran la democracia.
En España ocurrió lo contrario. Aquí no hubo una derrota del fascismo ni una liberación como en Francia o Italia. España vivió casi cuarenta años bajo la dictadura de Franco, y cuando el régimen terminó, lo hizo por agotamiento biológico, no por una caída militar ni por una revolución democrática. Eso significa que las élites políticas del franquismo siguieron estando ahí cuando llegó la democracia. No fueron expulsadas, no fueron juzgadas, no fueron apartadas. Simplemente se adaptaron al nuevo sistema.
El principal partido de la derecha española, Alianza Popular, nació precisamente de ese entorno. Lo fundaron siete ministros de Franco, con Manuel Fraga como figura principal. Es decir, la derecha española democrática no surgió como una fuerza que se oponía al franquismo, sino como una evolución del propio franquismo. Con el tiempo, AP se transformó en el Partido Popular, pero su origen sigue siendo el mismo: una derecha que no nació enfrentándose a una dictadura, sino saliendo de ella.
Esta diferencia de origen explica muchas cosas. Explica por qué la derecha española tiene una relación tan complicada con la memoria histórica, por qué le cuesta condenar de forma clara el franquismo, por qué ciertos símbolos y discursos del pasado siguen apareciendo de vez en cuando. Explica también por qué la extrema derecha española, representada hoy por VOX, recupera elementos del franquismo sociológico, del nacionalcatolicismo y del centralismo autoritario, mientras que las extremas derechas europeas tienen raíces distintas y discursos más adaptados a los problemas actuales de sus países.
La derecha europea nació de la lucha contra el fascismo; la derecha española nació del franquismo. Y cuando dos tradiciones políticas nacen de lugares tan diferentes, es normal que nunca lleguen a ser completamente homologables. Sus bases sociales, sus símbolos, sus discursos y sus límites ideológicos siguen marcados por esa diferencia inicial, que aún hoy se nota en la forma en que entienden la democracia, la historia y el país.
SAMUEL HINOJAL SANZ
