OPINIÓN

AHORA SÍ QUE VIENE EL COCO

Allá por el año 2016 mi padre escribía un artículo titulado «que viene el coco», en el cual hablaba de la irrupción de Podemos en el congreso de los diputados. A Podemos le llamaba el «coco» de manera irónica, ya que había puesto en jaque al tradicional sistema de bipartidismo.

Hoy, diez años después, podemos volver a decir eso de «que viene el coco» pero ahora de verdad. Anunciadas ya las próximas elecciones para el mes de noviembre las encuestas dan la mayoría a un gobierno de extrema derecha: Feijo presidente y Abascal vicepresidente.

Y aquí no se ha engañado a nadie, VOX nos dice que este país estaba mejor gobernado por Franco que por Sánchez. Su eslogan principal, aquello de la «prioridad nacional». Cada medida que proponen en su programa electoral está repleta de referencias a los españoles, y excluyen específicamente a los inmigrantes. Eso sí, siempre y cuando no se trate de capital comunitario, ahí se puede hacer una excepción.

Que haya unas cuantas personas privilegiadas que tengan ese pensamiento no es raro, siempre han existido las clases, pero que tantas personas estén dispuestas a votarles me hace reflexionar en ¿Cuándo se perdió la humanidad? ¿Dónde dejamos la empatía?

Este año, mi familia y yo nos desplazamos a la isla de El Hierro, a la Restinga para ver una carrera de bicicletas en la que participaba mi marido. La tarde anterior a esa carrera, mientras paseábamos frente a la playa, vimos una embarcación que se acercaba al puerto. Pensamos que era un barquito pesquero hasta que se aproximó a la orilla. De repente presenciamos una de las situaciones más impactantes de nuestra vida: se trataba de un cayuco de origen subsahariano que venía con 55 personas. Llevaban 5 días navegando hasta llegar a la isla. En ese momento me imaginé el miedo, la incertidumbre, el hambre, y la oscuridad de alta mar. Y además podía ponerle cara a toda esa realidad. Mis sentimientos en ese momento fueron de tristeza y empatía. ¿En qué momento se normalizó ver a una persona que llega de unas condiciones extremas y tratarla como a un simple número?

Otra de las medidas estrellas del que se presupone nuestro próximo gobierno será derogar todo aquello que tenga que ver con el feminismo. Dicen que hay que sustituir la ley sobre violencia de género por una ley de violencia intrafamiliar, porque claro, señalar a un maltratador es discriminar a los hombres, eso lo sabe todo el mundo. También habla de eliminar el aborto de nuestra sanidad. En cualquier circunstancia. Da igual que el bebé tenga malformaciones, que la vida de la madre corra peligro, incluso que te hayan violado. No se podrá abortar en la sanidad pública.

En definitiva, VOX se posiciona en un discurso antifeminista, que está en contra de todo avance a favor del fomento de la igualdad de género.

Y si nos situamos en el plano de la vivienda las medidas propuestas se basan en construir más, además “inundar España de bloques de vivienda protegida para españoles” (lo cual nos recuerda a cierto lema de No queremos una España de proletarios sino de propietarios), e incentivos para las familias según número de hijos. Todo esto inundado de referencias a los ocupas y a los inmigrantes, es decir, el problema de que tengamos unos alquileres y precios de la vivienda desproporcionados, y un poder adquisitivo cada vez menor, no lo tienen los grandes tenedores ni fondos buitres, la culpa de que seamos pobres la tiene otro pobre. Y así se vuelve a deshumanizar a las personas. Han llegado a publicar el siguiente tuit “Toda España sabe que si en vez de Maricarmen fuera Morocarmen, tendría casa”.

Aunque a todo este despropósito de programa y esta nostalgia del pasado ha llegado un soplo de esperanza. Y es que, como ya sabemos, con Maricarmen llegó la gota que colmó el vaso y una gran cantidad de personas se han echado a la calle a defender el derecho a la vivienda y reivindicar a la clase obrera. Esperemos que de todas estas protestas salga algo constructivo, que la clase obrera sepa organizarse, ya que la alternativa deshumaniza, retrocede y amenaza el verdadero significado de la libertad.

En la vida siempre hay que luchar, siempre. Por una cosa o por otra. Si no lo tienes, porque lo quieres tener. Y si lo tienes, para mantenerlo. La vida es una bicicleta. En cuanto dejas de pedalear, ¡pum! Te caes. Tienes que estar siempre pedaleando, pedaleando. Yo creo que ese es el fin de la clase trabajadora. Otro es el que tenga mucho. Pero de la clase trabajadora es estar reivindicando a cada momento.

Juani. Documental “Ellas en la ciudad”.

TAYRI DEL PINO GONZÁLEZ

One thought on “AHORA SÍ QUE VIENE EL COCO”

  • Dacil Del Pino Gonzalez

    Dias de miedo e incertidumbre, pero también de ganas de seguir luchando por nuestros derechos (los conseguidos y los que vendrán).
    Ojalá la nostalgia sea solo un sentimiento asociado a la música y a la moda y, en política miremos hacia al futuro.

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