OPINIÓN

SUELTA DEL PERRO MALDITO 2026:40ºANIVERSARIO

La noche del 28 se celebró la XL edición de la Suelta del Perro Maldito, y qué bonito fue poder compartir una noche tan especial con casi todos los perros y perras, actores y actrices que, año tras año, han dado vida a esta historia. Y, cómo no, con Paco “el Toro”, el primer Perro. 

Mis felicitaciones y mi reconocimiento a todos ellos, a las personas que hacen posible este acto, técnicos, concejal, empresas, equipo voluntario y a todas las manos que, muchas veces desde la sombra, consiguen que una noche así sea posible.

Pero, si hay una parte de la Suelta que ocupa un lugar especial en mi corazón, esa es, sin duda, el equipo de zancudos y zancudas. 

Mi talón de Aquiles.

Ese grupo que aparece cada año por sentimiento, por ilusión, de manera altruista y con un objetivo común: que la noche sea perfecta.

Porque para muchos el personaje principal es el Perro.

Pero, para mí, el Perro sin zancudos se queda cojo.

Nosotros somos esa chispa. Ese toque diferente. Ese momento de magia…

Esos “¡..gritos de miedo, miradas de admiración .. !”, que se siente entre el público cuando pasamos.

Detrás de esos metros de altura hay muchas horas, caídas, muchos nervios, muchas risas y, sobre todo, muchas ganas. ¡¡¡GRACIAS EQUIPO !!! 

Porque nosotros sabemos lo que significa ir de puntillas por la vida. Sabemos lo que es que no nos entiendan, que nos miren desde abajo y piensen que es fácil. 

Pero también sabemos lo que es dar el callo.

Llueva o no.

Haya confeti, agua, cables, guardias muertos, botellas, bolsas o cualquier cosa que aparezca en nuestro camino.

INCLUSO cuando alguien decide que sería buena idea intentar tirarnos de los zancos.  ¡¡¡NOSOTROS SEGUIMOS!! 

Porque al final no se trata solo de caminar sobre unos zancos.

Se trata de formar parte de algo. De sentirlo. De cuidarlo. De poner un poquito de nosotros para que, durante unas horas, la magia ocurra.

Por otros 40 años de Perro Maldito.

Por todos los que estuvieron, 

por los que están 

y por los que vendrán.

Y, sobre todo, por los zancudos y zancudas, que seguiremos ahí arriba, de puntillas, haciendo que la noche brille un poquito más. 

TAMARA LÓPEZ

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