EL PERINQUÉ: ENIGMA EN EL COLMENAR
Unos chiquillos entraron, sin saberlo, al núcleo de su origen en busca de emociones.

Aquellos adolescentes viajaron en el tiempo, salvando de una estantería vieja, un libro que dormía desde principios de siglo: _Enigma en el Colmenar.
La trama literaria escrita por Joaquín Nieto Reguera (Alfaguara 2002), gira en torno a un cuartel antiquísimo, un asentamiento clave, arquitectura, historia, y patrimonio cultural de todo un pueblo, el canario en su conjunto.
Y también casa ancestro de Benito Pérez Galdós.
El asentamiento de El Colmenar data de 1530
Nació como cuartel de caballería y se sitúa en el Barranco de San Miguel ladera norte, fue núcleo del primer asentamiento de población tras la conquista de la isla de Gran Canaria entre 1478-1483. Y para más carga emocional, está directamente conectado con nuestro literato de mayor prestigio, Benito Pérez Galdós. Allí sirvió el abuelo que llevaría apellido Macías y nació su padre, con apellido Pérez. Sabia de Valsequillo.
El enclave, en propiedad privada y abandonado
Canarias con sus ‘usos y costumbres’ desde tiempos de la conquista, alberga familias de rango abolengo y ‘señores’ de las Islas, emisarios de Castilla, dueños de sus tierras y de sus aguas con el beneplácito de la Corona y la ausencia de una verdadera revolución popular. Las familias son propietarias registrales, y titulares de un patrimonio que, a día de hoy, choca con el constitucionalismo y el espíritu de la Revolución Francesa. La pertenencia al pueblo.
El Colmenar, base de un enigma político
El grupo mandatario en Valsequillo, Asociación de Barrios ASBA, célula madre que llegó a la gestión municipal irrumpiendo vítores, aplausos, pitadas y gritos como «el pueblo unido jamás será vencido», llegó por las urnas en 1987.
Pero en treinta y cinco años de gobernanza y con Europa sufragando, no adquirió ese trozo de historia.
Un hecho nunca explicado con detalles
Un edificio, por otra parte, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2003, destacado por su planta en forma de U, sus corredores de madera y su patio central pavimentado con cayados. Además de una extensión de tierra colindante.
Todo ello adquirido por la nueva Corporación a una semana de perder la subvención estatal.
El inmueble, más allá de su compra, ha reflejado dos mundos posibles en la gestión municipal.
Uno, estancado y acomodado en Asba/CC, espejo de la pastilla azul de Matrix.
Y otro, activo y reactivo nuevo pacto de Gobierno con AV (Asava) /Psoe-VLP/Por Valsequillo-Tajinaste, y el apoyo incondicional de la concejala Lucía Melián a sus votantes, en la pastilla roja.
Y mientras, el edil Francisco Atta Pérez, concejal en la oposición y anterior alcalde, emite un grito desesperado y usa medios y redes como altavoz para exculparse ante su electorado. Se adjudica el logro, pero no convence…
Porque como diría un Valsequillero: Trabajo que no se completa, trabajo que no se cobra.
Y Francisco Atta que presume de conocer Valsequillo, lo sabe.






