EL PÁRROCO DE LA BSA BANTHAN

Feli SantanaD. José Suarez, el párroco de Tunte, estuvo destinado en el pueblo a principio de los años 50. Un joven emprendedor, recién salido de seminarista, encontró en el municipio la casa de sus predicamentos y en su realización sacerdotal le llamaban el «Cura Todo Terreno». Estaba activo en todos los frentes. Creó el cine parroquial. Llevó Cáritas a Tunte y repartió con mano justa, según las necesidades de las familias. Un personaje entrañable en tiempos donde el valor de los hombres, estaba en la labor de sus acciones sociales.
Un día apareció por el pueblo con la sotana remangada en una preciosa BSA Banthan; caballo y cuarto. Verde con fileteados blancos. Una «Grancanaria, diez mil y pico». Aquella moto fue el primer transporte compartido en el pueblo. La usaba para ir a los barrios a visitar enfermos, a dar extremaunciones a los moribundos. A cualquier recado vecinal que se demandará. En las fiestas la usaron todos los jóvenes para correr la carrera de cintas. Se la prestaban de uno en uno. Habían muy pocas motos aún. Y aprendió a conducirla la mayoría de la juventud del pueblo, como un bien de la comunidad.

parrocoA la que D. José y su bondad custodiaba con generosa entrega. Si había algo que le molestaba al cura era que no respetarán la Iglesia. Manolo Pérez, que era el sacristán y sabía de tales molestias, llegó tarde a misa de cinco y corrió a por la sotana de monaguillo sin darse cuenta que «Manchao», un perrillo ratonero que tenía, entró a la Iglesia corriendo alegre detrás de él… ¡Para qué fue aquello! Encrispado, D. José paró la liturgia de la misa y le metió tal bronca a Manolillo, por la acción del perro y la tardanza a su obligación de sacristán, que dieron la vuelta, Manolo y «Manchao» a mitad de la Iglesia, y salieron por patas huyendo de la “euforia” de D. José.
Manolillo, tardó un tiempo en aparecer por los altares. Y es que el párroco, aquel día tenía mucha presión acumulada con tanto aguante. La moto acabó destrozada del mal uso irresponsable de las juventudes revolucionarias y la falta de vigilancia de D. José.
Si alguna moto se merecía un rincón de adoración en los altares o sacristía de Tunte era la BSA Banthan «caballo y cuarto» que tantas alegrías ofreció a la comunidad. Sin duda un episodio motorista digno de reconocimiento en Las Tirajanas.
Feli Santana

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