TEODORO SOSA Y EL GRAN SALTO… ¿HACIA DÓNDE?

Hay cosas en política que, si no fueran tan serias, serían para sentarse con una bolsa de roscas y no parar de reírse.
Resulta que el señor Teodoro Sosa, aquel que venía hablando de regeneración política, de caminar los barrios, de escuchar al pueblo y de estar cerca de la gente, ahora aspira a dar el gran salto a Madrid, acompañado de María Fernández, para llevar la voz de los canarios al Congreso.
Y una se pregunta: ¿qué voz van a llevar y qué van a contar allí? Porque para representar a Canarias no basta con buscar un sillón en Madrid, hacerse la foto y pronunciar cuatro discursos. Hay que tener credibilidad, coherencia y, sobre todo, resultados.
Señor Sosa, usted que tanto criticaba la vieja política, ¿con quién camina ahora? ¿Con quién pretende regenerar nada? ¿Con qué apoyos y con qué alianzas piensa defender a los canarios?
Porque la regeneración no consiste en cambiar de escenario, sino en cambiar las formas de hacer política. Y resulta curioso que algunos empiecen hablando de los barrios, de la gente de a pie y de escuchar al ciudadano, pero, cuando aparece la posibilidad de llegar a las alturas, parece que la calle se queda pequeña y el Congreso empieza a resultar demasiado atractivo.
¿Y los problemas de Canarias? ¿La vivienda, la sanidad, las listas de espera, los salarios, el coste de la vida, la dependencia y las dificultades de tantas familias? ¿Van a ser la prioridad o quedarán en segundo plano mientras se negocian pactos y se reparten cuotas de poder?
Porque Coalición Canaria lleva años moviéndose entre pactos, negociaciones y cambios de compañía política. Hoy por aquí, mañana por allá, según sople el viento. Pero los canarios seguimos esperando que tanta maniobra se traduzca en mejoras reales para nuestra tierra.
Y no, señor Sosa, llevar la voz cantante no significa llevar la razón, ni mucho menos tener la solución. La confianza de la gente no se consigue por proclamarse representante de nadie. Se gana con hechos, con coherencia y dando la cara cuando las cosas se ponen feas.
Usted llegó vendiendo una imagen de renovación. Ahora tendrá que demostrar que aquello no era simplemente un bonito envoltorio para la política de siempre.
Y, por supuesto, queda lo más importante: si llega al Congreso, será porque los ciudadanos lo decidan con sus votos. Y a estas alturas, viendo cómo se están desarrollando los acontecimientos, yo no daría nada por hecho.
Y ahora, acompañado de María Fernández… ¡madre mía! Como esto siga así, más que una candidatura vamos a tener el dúo Pimpinela de la política canaria: «Olvídame y pega la vuelta», pero versión pactos, reproches y sillones.
Eso sí, que no se les olvide una cosa: Madrid no es un premio para los políticos; es un lugar desde el que trabajar por la gente.
Y Canarias no necesita más artistas del pacto ni más vendedores de regeneración. Necesita representantes que defiendan a su pueblo incluso cuando eso les cueste poder, protagonismo o una buena fotografía.
Porque una cosa es caminar los barrios para ganarse la confianza de la gente y otra muy distinta es utilizar ese camino como trampolín para llegar arriba.
La pregunta no es quién llega a Madrid. La pregunta es qué va a hacer por Canarias cuando llegue.
Y ahí, señor Sosa, es donde empieza la verdadera prueba. Porque de promesas y de discursos ya vamos bastante servidos.
MILAGROS SOSA BENÍTEZ

