EL SECRETO DE LA MEDUSA

Un thriller ambientado en Las Palmas que mezcla misterio, identidad local y crítica social desde el corazón de El Confital
¿Cómo no caer rendido ante la tentación de desvelar un secreto? La curiosidad humana se parece mucho a la del gato: observa, escucha, atiende… y descubre. No en vano el proverbio se hizo universal: la curiosidad mató al gato. Y, sin embargo, el secreto siempre termina por revelarse, a veces en forma de complot.
Así podría definirse la obra de Ángel Sánchez de la Cruz. Su capacidad creadora lo conduce a escenarios donde sus relatos cobran vida. Una ciudad abierta al mar, llena de misterios y mestizajes, se convierte en el lugar perfecto para el atrevimiento narrativo.
Mientras se documentaba, recorría esos espacios sin saber qué encontrar… hasta que aparece el muerto. Un cadáver en un día despejado, bajo el azul de una costa volcánica. Un escenario tan emblemático como el cruce social isletero, donde cualquier cosa puede suceder. En ese instante se enciende la chispa de la trama: la magia de El Confital, tierra maltratada, marcada por su abandono y su aparente intocabilidad urbanística.
Ángel, valsequillero de adopción, siente entonces la necesidad de desplegar su thriller. Comienza a tejer historias paralelas donde confluyen corrientes sociales y culturales: política, etnias, religión, multinacionalidad y raíces familiares. Construye así una trama sólida, creíble y profundamente localizada, en la que el lector permanece en constante atención, avanzando al ritmo del descubrimiento. Y todo ello con el calor de Las Palmas y sus rincones como telón de fondo.
Muchos lo señalan como el relevo de Alexis Ravelo dentro de la novela negra; otros lo descubren tras su sorprendente triunfo en el Premio Internacional de Novela de Misterio e Intriga, entre más de doscientas obras. Ángel escribe con una mirada atenta sobre la ciudad y sus personajes, explorando escenarios históricos, costumbres y herencias. Investiga, indaga en la piel literaria, en webs, noticias y pódcast: es un observador incansable de todo aquello que nutre su obra.
Su segundo asalto, en formato de continuidad, está listo. Ha logrado enganchar a un círculo de lectores fieles al suspense, ampliando ahora el horizonte geográfico y emocional de sus historias. Y en esa intensidad creativa también tiene mucho que ver la música: junto a su amigo Carlos —lector, corrector y cómplice— compartió correrías musicales en la juventud de los años ochenta. Hoy, esa lealtad trasciende lo artístico y lo laboral, convirtiéndose en un vínculo de apoyo y consejo.
Ángel encontró su talismán en Valsequillo, donde llegó en los años noventa con una única trama vital: la de una supervivencia feliz. Entre montañas y paisaje, el lugar le ha ido regalando claridad, lucidez y la pasión definitiva por la escritura.
Feli Santana
