Jueves, Diciembre 12, 2019
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ANTE EL VICIO DE PEDIR, LA VIRTUD DE NO DAR

     OLIVOS       Todos los que somos valsequilleros y tenemos unos cuantos años nos acordamos de un Valsequillo mucho más precario que el que hoy en día vemos. Tiempo en que la escasez era la norma, en que quien más quien menos llevaba la ropa remendada, calzaba alpargatas, bien de goma, bien de esparto: tiempo en el que casi todo el mundo tenía animales como cabras, cochinos, gallinas, etcétera; tiempo en el que nadie tenía nevera (recuerdo comer la mantequilla en verano derretida por la temperatura alta), casi nadie tenía coche, la agricultura era el principal motor de la economía y en fin, un largo etcétera que resultaría cansino y redundante recordarlo, pero en todo ese tiempo de precariedad nunca vi, ni nadie vio en este nuestro querido pueblo a ningún otro pedir por las calles a pesar de que algunas personas lo pasaban francamente mal. Recuerdo concretamente a personas, que hoy afortunadamente están bastante bien económicamente, pasar verdaderas penurias y tampoco los vi jamás pedir por las calles. 

            Hoy no paran de hablarnos de la crisis que sufrimos, pero el tiempo al que hago referencia no tiene comparación con el de hoy en día. Verdad es que el trabajo escasea y cada vez nos quitan más derechos a los trabajadores y tenemos que luchar porque no empeoren nuestra situación, eso es una cosa y otra muy distinta es ver como ha hecho aparición en nuestro pueblo un individuo que con cara de pena y más carteles colgados que un hombre-anuncio pide dinero a diestro y siniestro con una jeta más dura que el mismo diamante. Y parece ser que en uno de esos escritos de sus carteles pide el hombre trabajo. Si eso es verdad por qué no se acerca a los distintos agricultores de fresa, que en el pueblo hay unos cuantos, y les pide directamente trabajo, a mi particularmente nunca me ha venido a buscar nadie para ofrecerme trabajo sino que me he pateado una gran parte de nuestra isla cada vez que he necesitado trabajar, pero a este caradura por lo visto hay que llevarle un puestito a domicilio, por cierto, ¿dónde tiene este señor su casa? Parece ser que se hospeda en el edificio que se quedó a medio hacer frente al centro de salud y lo hace sin ser invitado, se instaló allí sin permiso del dueño.

            La gente verdaderamente necesitada del pueblo acude a pedir ayuda tanto a los servicios sociales o también al párroco del pueblo a quienes felicito por su buen hacer con los más desfavorecidos. También otros grupos de personas como viene haciendo el grupo Asava desde hace años colabora con esa cantidad de alimentos que luego da al ayuntamiento y a cáritas parroquial para que lo distribuya entre la gente que lo necesita, toda esta labor encomiable no merece más que respeto y admiración y claro está que a uno le da pena de la gente necesitada y que no le queda otro remedio que acudir a este tipo de ayuda, pero una cosa es un parado y otra muy distinta un gandul. Haciendo un esfuerzo por empatizar con alguien a quien no le ha quedado más remedio que pedir e imaginándose uno en esa situación la vergüenza que le daría sería enorme, pero si no quedara más remedio que pedir o morir de hambre uno tiene que pensar que la gente a la cual pedimos ayuda puede ser que crea de verdad y comprenda nuestra situación, pero amigos, hay que guardar las apariencias porque la gente no es tonta y si usted o yo vamos a pedir con un teléfono móvil en la cintura cuando menos suscitará desconfianza en los demás y si encima al termino de nuestras peticiones como si acabáramos de trabajar nos vamos al bar más próximo y nos tomamos una copa sin que nos importe que nos vean las mismas personas a quienes pedimos pues ¿qué quieren que les diga? Así lo hace este señor y es por lo que a mí no me convencen esa cara de pena ni esa necesidad que trata de “vender”, para mi es simplemente un caradura.

            En la fiesta de San Juan,  en Tenteniguada, hablé con dos políticos relevantes sobre este tema y me prometieron que iban a hacer todo lo posible por arreglarlo. Pasó un tiempo y no pasaba nada, entonces hablé de nuevo con uno de ellos y me dijo que no podía hacer nada. También le había comentado que me parece muy mal que si no paran de aconsejarnos para que cuando tiramos la basura cerremos bien la bolsa y luego viene otro personaje que también apareció hace tiempo en nuestro escenario para acercarse a los distintos contenedores de basura del pueblo, colocarse la tapa en la cabeza y pinchar todas las bolsas para buscar algo de metal. Le advertí a los políticos que no falta ya mucho para que vengan los “aparcacoches” y toda esa fauna que no hay aquí, pero sí tienen las ciudades, el ninguneo ha sido la respuesta. Lo más coraje que me da es que estos políticos presumen de querer mucho a su pueblo, sobre todo cuando se acercan las elecciones, es esa indolencia con respecto a esa pérdida de idiosincrasia  a marchas forzadas que va perdiendo Valsequillo siempre y cuando no peligre la poltrona que esa sí que temen perder.

            Quiero dejar constancia de que siempre estaré a favor de la gente de abajo, pero de la que luche por mejorar, también estoy a favor de toda esa gente que ha perdido su casa y encima sigan hipotecados. No quiero ofender a nadie de todos estos desfavorecidos, solo quiero hacer una crítica muy concreta de estos personajes, sobre todo del que pide porque el otro (el que hurga en la basura) por lo menos hace algo por buscarse la vida, pero me gustaría que para no dar esa mala imagen los políticos que gobiernan tomaran cartas en el asunto y al menos a ese que le den algo decente con lo que ganarse la vida.

                                                                                                Agustín Del Pino Calderín

“la fatiga y el cansancio del que cumplió su jornada dejando tierra labrada es lo más feliz que existe y no hay cristiano más triste que el cansao de hacer nada”

                                                                        Sentencias del tata viejo. Argentino Luna