EL PEOR, RIVERA; EL MEJOR, IGLESIAS

En el debate de ayer ganó la izquierda: el tándem Sánchez-Iglesias derrotó con claridad al dúo Casado-Rivera

 debateMe temo que el número de indecisos, en lugar de recortarse, debió aumentar tras el debate de ayer. Creo que habrá mucha decisión de última hora a pie de urna. Nadie naufragó con estrépito desde el punto de vista argumental, pues dijeron lo que siempre venían diciendo, pero hubo naufragios notables desde el punto de vista formal. Por ejemplo, resultaba difícil adivinar a dónde apuntaban algunos puntos de mira. Casado y Rivera bizqueaban para sacudir a Sánchez y, al mismo tiempo, enredarse entre ellos en rifirrafes y alborotos hablando ambos a la vez a voz en cuello para desconcierto, supongo, de los espectadores que los consideran aliados estratégicos y para alivio de Pedro Sánchez que, más sereno y sólido que el día anterior, salió bien parado de una ofensiva derechista enferma de tremendismo.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

libertad expresionEn los últimos días hemos podido ver cómo un grupo de personas trataba de impedir la celebración de actos políticos, a empujones de una marabunta que impedía el acceso a la Universidad, rodeando el lugar en cuyo interior se celebraba el acto para a la salida increpar, insultar, escupir y fotografiar a los asistentes o una cacelorada que dificultaba escuchar a los intervinientes.

Estos gravísimos hechos no son más que la consecuencia de la formación en el desprecio a las ideas ajenas y la intolerancia -si no estás conmigo estás contra mi-.

Han intentado impedir que alguien pudiera hacer uso de su libertad de expresión, recogida como derecho fundamental en el el Art. 20 de la Constitución, quizás la más importante de todas las libertades. Si no podemos expresar lo que sentimos o pensamos ¿cómo vamos a entendernos?, ¿cómo será posible elegir en libertad las opciones que la vida o la política nos ofrece?

ESPECTÁCULO EN CAMPAÑA ELECTORAL

ALBERTO ARTILESTodo espectáculo que se tercie necesita al exhibicionista, al que mira y el escenario mediático. La manera en la que se mueven los políticos durante la campaña electoral ha cambiado con el paso del tiempo y ahora el cómo es casi más importante que el qué con la fugacidad de las redes sociales y la política convertida un circo televisado. Se inaugura un trozo de acerca si hace falta justo para salir en el informativo de las 14.00 horas de la tele pública o se hace el ridículo contando los pasos de un carril bici mientras te graban con el móvil. Todo vale con el objetivo de hacer ruido y conseguir muchos likes y compartidos en Facebook, Twitter o Instagram.

Nosotros, los medios, somos cómplices del teatrillo, el altavoz de toda esa escenificación forzada del candidato en estas semanas de promesas con fecha de caducidad. Sin embargo, cuando hay que dar la cara para despejar las sospechas, se entra dos horas antes al juzgado para evitar a los fotógrafos por la puerta de atrás como los delincuentes peligrosos, en plena semana festiva y con los votantes en cholas, para evitar la imagen del investigado y conseguir que los titulares incómodos pasen desapercibidos entre las procesiones y los días de playa.

LO MENOS MALO

LUISA DEL ROSARIOYa es oficial. Estamos en campaña y, según la entienden algunos partidos, serán unas elecciones a dos vueltas. La primera, el 20 de abril, día en el que elegiremos a quienes ocuparán los escaños del Congreso y las butacas del Senado. La segunda, el 26 de mayo, con los comicios locales, insulares y regionales, además de los europeos, con ese brexit rondando.

Pero, en realidad, ni son elecciones a dos vueltas ni tampoco elegimos presidencia de ningún tipo. Nuestro sistema es representativo y son los y las diputadas electas quienes, con su voto, una vez constituidas las Cortes, eligen a la persona que ocupará la presidencia. En Canarias, por muy nuevo Estatuto que tengamos o esa gran novedad llamada lista regional, tampoco elegimos directamente al futuro presidente o presidenta. Elegimos a la Cámara, y por eso parece absurda la disputa sobre quién va en la lista regional y o quién en la insular. El debate es meramente publicitario y, por qué no decirlo, simplemente infantil.

LA RUTA DE LA MORTADELA

davidDesconfío de esas sonrisas forzadas como las que suele poner Ana Oramas, un gesto antinatural muy lejano a esa campechanía de pueblo que quiere aparentar. Estos días la candidata de CC al Congreso ha comenzado la ruta de los bocadillos de mortadela, incentivo para acudir a sus mítines, y su peregrinar por distintas entrevistas. Alguna con un mal final, gritos y descalificaciones a periodistas solventes que le preguntaron por su desprecio a Las 3.000 viviendas como sucedió en los pasillos de RTVE en Canarias.

Oramas encabeza esta campaña de Coalición Canaria, determinante para el futuro de su organización, erradicada completamente en Gran Canaria y con terror a perder su diputada tinerfeña. La estrategia política se basa en el costumbrismo mágico, una suerte de concepción particular del costumbrismo. Ya se sabe la definición que la voz canaria en Madrid quiso dar del terruño desde la meseta; «Una playa con una chuleta, unas papas, una guitarra, unas garrafas de vino y dejar pasar el tiempo», indicó en una entrevista.

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