VENGA, SEAMOS HONESTOS SOBRE EL PERIODISMO

olgaDesde que empecé en este oficio en los años 90 he visto cómo se aparta de su puesto a periodistas a petición de un político, cómo se castiga a reporteros por haber denunciado el asesinato de compañeros de profesión (como José Couso), cómo se condena a "hacer pasillos" a los periodistas que no demuestran fidelidad inquebrantable hacia ministros o presidentes.

He recibido órdenes para dejar de cubrir asuntos que repentinamente resultaban "molestos". Me ha quedado claro que ciertas empresas –anunciantes– son intocables. He recibido amenazas de jefes de prensa. He visto cómo integrantes de diversos gobiernos telefonean diariamente a los directivos de los medios para influir, dictar, regañar, amedrentar o manipular. Y cómo muchos de estos ceden, aceptan, asienten. 

EL ESCARABAJO PERVERSO

javier duranUna perversidad ecológica es que el futuro del territorio Chira-Soria dependa de una especie de escarabajo protegido, insecto que se erige en lobby para presionar con el objetivo de que las conducciones de la nueva central eléctrica vayan a través de torretas y no bajo el suelo. El epitafio sería que la infraestructura, vendida como modelo energético sostenible, acabaría por dañar una zona de Gran Canaria de alto valor paisajístico y con posibilidad de alcanzar la categoría de Parque Nacional. Este engranaje un poco absurdo da que pensar: ¿realmente es el escarabajo pimelia el verdadero obstáculo para que el cableado vaya bajo tierra, o se trata de un pretexto para no abordar una opción con mayor coste económico?

Echarle la culpa al animalito parece poco serio por parte de REE (Red Eléctrica Española), de la que se puede decir que no ha tenido rubor alguno en proponer las torretas pese a tener constancia de su incompatibilidad. Lo más lógico sería encontrar una fórmula para conservar los escarabajos a la vez que se acomete el pasillo subterráneo para la línea eléctrica, la alternativa más viable desde un punto de vista donde está en juego un área, que, de lo contrario, sufriría un daño irreversible.

LAS SIETE ESTRELLAS VERDES

rafael alvarezYa no se ve la bandera canaria de las siete estrellas verdes en los actos y mítines de CC. Y no es por un ejercicio de supuesta moderación, nada es casual, sino es más bien un blanqueo de nacionalismo de cara a pactar con Ciudadanos tras los comicios del 26 de mayo. CC necesitará de Ciudadanos en cualquier caso porque solo con PP y ASG ya no concitan los 36 escaños. Y en la dirección de CC saben que Albert Rivera y los suyos, forjados políticamente con el asunto catalán, no quieren saber nada de la distinción entre nacionalidades y regiones, pretenden eliminar el cupo vasco o navarro y cuestionan el modelo autonómico por aquello del centralismo y de un presunto ahorro; en el fondo es una visión más de su neoliberalismo y reducción al mínimo de la Administración, pero eso ya es otra historia. Y como los acuerdos conllevan siempre una antesala, qué mejor que retirar el icono de las siete estrellas verdes, pensarán en CC, para no levantar aspavientos en Ciudadanos.

«Hay que camuflarse, aminorar el nacionalismo y si acaso convertirse en una formación regional como si fuera la UPN que era el apéndice del PP en Navarra»

POLÍTICOS AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

pacoA poco tiempo de ser elegido Donald Trump presidente de Estados Unidos, un grupo de psiquíatras y psicólogos de los Estados Unidos emitieron un informe en el que sembraban dudas acerca de su estabilidad emocional y que, por ello, representaba un peligro para la nación y el mundo. Se trata de una de las tantas manifestaciones de descontento que, personajes públicos y entidades, vienen haciendo público ante los despropósitos y «genialidades» con las que, desde que juró el cargo, se viene prodigando el presidente del flequillo azafranado. Por cierto, diferentes sitios web de toda credibilidad, han comprobado que el 69% de sus declaraciones públicas eran falsas o resultaban ser mentiras escandalosas. Nada extraño, también, entre una buena parte de nuestros políticos que suelen mentir más que hablan cuando sus eslóganes falsarios son desmentidos, una y otra vez, por los medios de comunicación y la llamada «maldita hemeroteca». Por eso, «el que esté libe de pecado que tire la primera piedra». Para nada de acuerdo con que a los políticos se les haga ningún tipo de examen psicológico sobre su idoneidad para el cargo. El único dictamen es el de las urnas, a mi entender si es con democracia interna y listas abiertas, mejor.

DEL PROCESO AL 'PROCÉS'

limiñanaDesconozco si las matemáticas son alguna vez una ciencia exacta, pero tengo claro que hay momentos en los que son profundamente inexactas a la par que subjetivas, tanto que más que una ciencia formal, objetiva, se diría que se trata de una suerte de variante de la hermenéutica: las manifestaciones. Y es que hace dos sábados miles de independentistas catalanes ocuparon las calles del centro de Madrid, pero no podemos saber, a ciencia cierta, ni siquiera en una aproximación razonable, cuántos fueron: 120.000, según la Asamblea Nacional Catalana (ANC); 18.000, según la Policía Nacional; y 55.000, según la estimación del diario El País, cuyo método no sé si consiste en sacar una media ponderada a la baja entre las dos cifras anteriores escorándose, no demasiado, hacia el dato ofrecido por la policía.

Si ni siquiera con los números parece posible, en el caso que nos ocupa, alcanzar un mínimo de objetividad, no debe sorprender a nadie que cualquier análisis que se haga al respecto del procés y del juicio que se está celebrando contra algunos de sus líderes esté siempre cargado de subjetividad. Se entiende así que mientras unos hablan de políticos presos y fugados de la justicia, otros se refieran a las mismas personas como presos políticos y exiliados; que mientras los primeros afirman que los líderes independentistas están siendo juzgados por, presuntamente, haber quebrantado la ley y no por sus ideas políticas, los segundos insistan en que se trata de un juicio político contra el independentismo que atenta contra los principios más elementales de la democracia. Y entre tanta confusión numérica y lingüística, es posible que el hartazgo haya embargado a más de uno y que a buena parte de la opinión pública el procès y todo lo que lo rodea empiece a resultarle de puro cansino indiferente.

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