¿CUÁNTAS CAÍDAS MÁS HACEN FALTA, SEÑOR ALCALDE?

20181108 Cuántas caídas más hacen faltaAsamblea Valsequillera vuelve a denunciar la peligrosa situación de la acera de la calle Fco. Díaz Casanova, en el barrio de La Barrera. La pendiente, los badenes y desniveles, el piso deslizante y la lluvia convierten esta acera en una de las más peligrosas del municipio. A lo largo de los últimos años ha registrado numerosas caídas. Una de ellas, a principios de este año, se saldó con la fractura del tobillo y el peroné de persona accidentada. La vecina que sufrió la caída, todavía está de baja.

Asba y PSOE votaron en contra de arreglar la acera

Los concejales de Asamblea Valsequillera llevan más de una año denunciando esta situación. En el mes de marzo AV presentó una moción en el Ayuntamiento para que se arreglara, pero el grupo de gobierno, Asba y PSOE, votaron en contra. “El señor alcalde y su socio de gobierno, el señor Navarro, votaron en contra de arreglar esta acera. Votaron en contra de solucionar el problema. Votaron en contra de acabar con las caídas y los accidentes en esta zona. ¿Cuántas caídas más necesita este grupo de gobierno para solucionar el problema?” se pregunta Juan Carlos Atta, portavoz de Asamblea Valsequillera.

¿Y A QUIÉN LE SORPRENDE LO DEL SUPREMO?

gaumetEstaba cantado. El Tribunal Supremo se ha puesto de lado de los bancos y ha mandado a hacer gárgaras a los clientes, es decir, a los ciudadanos de a pie. El dichoso impuesto de marras que grava las hipotecas lo tendremos que seguir pagando los que adquirimos la casa, por lo que el alto tribunal español mantiene la jurisprudencia que venía defendiendo hasta ahora y deja sin efecto el viraje que pudo producirse semanas atrás tras una sentencia que decía lo contrario, que obligaba a pagar a los bancos. ¿Acaso hay alguien que se sorprenda? ¿Quién se esperaba una decisión contraria al establishment económico que lleva las riendas de esta frágil democracia?

¿Quién se esperaba una decisión contraria al establishment económico que lleva las riendas de esta frágil democracia?

SOBRE FINAOS Y OTRAS TRADICIONES

FRANCISCO JOSEHe estado escuchando estos días a muchas personas que publican en sus redes sociales o, simplemente, comentan que les indigna el que en Canarias celebremos por todo lo alto la fiesta de Halloween, dejando a un lado a nuestros finaos. Que se está perdiendo nuestras costumbres canarias, perdiendo identidad y nos vemos engullidos por la globalización en todos los sentidos, tanto los buenos como los malos.

Veo a personajes, en el buen sentido de la palabra, como el padre Báez, disfrazándose de algo así como un muerto viviente, para criticar esta una costumbre celta, que fue popularizada posteriormente por los irlandeses en los Estados Unidos y que comenzó a celebrarse en forma masiva en 1921, cuando se realizó el primer desfile de Halloween en Minnesota. Esto ocurrió en tierra norteamericana, ellos adoptaron una tradición foránea para hacerla suya e importarla por todo el mundo con acento yankee. Pues nosotros, los canarios teníamos, o mejor dicho, seguimos teniendo nuestro Halloween particular pero lo estamos dejando perder y que caiga en el olvido.

MORIR ES MI DECISIÓN

elizabeth lopez caballeroHubo un tiempo en el que me fascinaba la política. Tanto que me vi tentada a coquetear e intimar con ella. Pero eso fue hace un tiempo? Cuando yo era más ingenua o cuando la política no se había convertido en el circo que es hoy. Políticos ineptos -y en ocasiones sin formación- que se pelean por ver quién la tiene más grande. Lejos queda aquello de "El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" (Lincoln, 1863).

Ahora se gobierna por y para el ego -y el bolsillo- individual. Con esto llevamos lidiando años y años los españoles y hemos terminado por normalizarlo -por esto muy pocas veces escribo de política- hasta que me hartan y la única forma que tengo de gestionar ese hartazgo es escribiendo, aunque sea de política. Porque uno se harta cuando juegan con cosas delicadas.

UNA PLAYA EN SAN MATEO

ALBERTO ARTILESAquel conferenciante entró como una estrella al salón de actos, repleta de ilusionados e inocentes estudiantes de la facultad de Ciencias de la Información que aún se sentían con el poder de cambiar el mundo a golpe de teclado, delante de un micrófono o frente a una cámara. Ilusos.

Ahora famoso por el uso de la polémica y la defensa derechil, por entonces aún parecía un respetado periodista, reportero de guerra y escritor que no necesitaba llamar gorda a una alcaldesa, ser cómplice de las mentiras de la gaviota ni insultar a periodistas rojos (que ironía) para mantener su silla de tertuliano en los platós más encendidos del país. Sin incluir los de Mediaset, claro.

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