LOS NEGACIONISTAS

LUISA DEL ROSARIOSabemos que la clase política miente, que retuerce lo que llaman argumentos para que encajen con lo que necesita en cada momento el líder de turno. También sabemos que engañan, que exageran y que sus discursos no pasan las pruebas de la lógica. Les hemos escuchado politiquear (que no hacer política) con crudos casos de violencia, a echarse los muertos de ETA a la cara, culparse de la ruptura de España. Nos han hecho casi inmunes a la indecencia que muestran cuando hablan del paro, de la dependencia, de la pobreza o de los migrantes. Hemos visto de casi todo por la búsqueda del poder.

Ahora nos toca a las mujeres. Aunque es un alivio que se olviden de Cataluña y de la “sagrada unidad nacional” por un rato, resulta doloroso constatar cómo PP y Ciudadanos son capaces de restar derechos a la mitad de la población, de ceder en las conquistas sociales, con tal de lograr el poder en Andalucía.

REIVINDICACIONES ULTRAS

ALFONSOAlgunos encuentran curioso que la ultraderecha que ha llegado al Parlamento andaluz y prepara su desembarco en la primavera en el resto de España haya elegido como leitmotiv no a los inmigrantes, sino los derechos de las mujeres, básicamente, el derecho de no ser violadas, asesinadas, humilladas, perseguidas o insultadas. Ah y, por supuesto, la ardiente denuncia contra las feministas, y en especial contra las millares de feministas que se han hecho multimillonarias gracias a las subvenciones que conceden las administraciones públicas en las garras de la izquierda, feminazis criminales cuya principal ocupación es atropellar sobre sus Jaguars a los hombres injustamente denunciados. Creo que es por tres motivos: a) es un asunto particularmente querido y valorado por los aficionados al Soberano, por los devotos de la memoria de la mejor mujer del mundo, es decir, su madre, y por los defensores de la familia de toda la vida, modelo Alcántara, que constituyen el grueso de sus votantes; b) es un asunto en el que tal vez el PP -y en la sombra negociadora, Ciudadanos- podrían transigir haciendo un pequeño gesto normativo, en fin, anunciando una futura ley para poner a las quejicosas violadas en su sitio ad calendas graecas; y c) por algún lado hay que empezar para llegar más o menos rápidamente a los moros y sudacas, a la expulsión de sudacas y moros, se entiende, que es una cosa de más enjundia y (suponen estos genios tan españolos insobornables) de mayor complejidad política y administrativa.

FRANCISCO QUIERE UNA IGLESIA POBRE

banco vaticanoA poco de inaugurar su pontificado, el Papa Francisco dijo: ”Ah cómo me gustaría una iglesia pobre para los pobres”. Es evidente que si manifiesta ese deseo es porque la iglesia católica no lo es, ni lo ha sido nunca, desde la época del emperador romano (Iglesia Romana…) Constantino.

Ya se puede afirmar y demostrar que la iglesia católica romana es muy rica. Benedicto XVI en el 2011 dijo en Friburgo: “La iglesia tiene que despojarse de su riqueza terrenal”. Quien quera comprobar lo inmensamente rica que es la iglesia católica lo podrá averiguar por varios cauces. Uno de ellos y además rápido es, leyendo los libros Vía Crucis del periodista Gianluigi Nuzzi y Avaricia del también periodista Emiliano Fittipaldi. Esto libros contienen documentos secretos reservados de la COSEA, una comisión instituida por el papa en el 2013 para reformar las finanzas vaticanas, que fueron sustraídos por personas muy cercanas a la Santa Sede, uno de ellos el español monseñor Luis Ángel Vallejo Balda, y entregados a estos periodistas para su publicación. Por ejemplo, Fittipaldi explica cómo en 2010 la mayor parte del dinero que se recogió con el Óbolo de San Pedro, la institución que gestiona las obras de caridad del papa, fue destinado casi en su totalidad a tapar los números rojos de la curia, y no a los más necesitados. Recauda unos 60 millones de euros al año. Al final de cada ejercicio deberían quedar a cero, repartir todo, pero han llegado a juntar 400 millones que se invierten como si se tratase de fondos de una banca. Funciona desde hace siglos, pero ese dinero se dedica a los gastos de la jerarquía.

ESTO TIENE QUE ACABAR

ALFONSOYo soy de los que pregonan la sensatez, la contención, la prudencia. Los padres, los familiares, los amigos y amigas íntimas de Laura Luelmo son los que tienen derecho a llorar, a maldecir, a amenazar, a quebrarse agónicamente, a maldecir hasta el aire que todavía respiran y ella ya no. Pero creo que a los demás no nos corresponde. No podemos ni debemos permitirlo. Empezando por los responsables políticos. Al menos deberían guardar silencio hasta que se conozcan los resultados de la autopsia, porque, sinceramente, parecen parasitar el (aun hipotético) crimen desde el primer momento. Luego están los veloces miserables de ambos lados: las que nos advierten que todos -y especialmente los hombres- somos los asesinos o los que no tienen ni el ápice de humanidad suficiente para evitar, durante unas horas, el asqueroso discurso de descalificación y burla de las denuncias y alertas feministas. Se han podido leer y escuchar cosas aterradoras desde que se encontró el cadáver de la joven profesora desaparecida hace días. Barbaridades para potenciar el horror de un asesinato infame que se ha llevado una vida vibrante y enamorada de las vidas ajenas.

GUILLOTINANDO EL DERECHO A LA INFORMACIÓN

suarez alamoLo que son las casualidades, ayer llenaba este espacio con una reflexión en torno a los excesos que cometemos los medios de comunicación y hoy lo hago con una llamada de atención sobre los límites que se están traspasando desde los poderes públicos en la fiscalización de lo que hace la prensa. A fin de cuentas, es lo que tiene la actualidad: lo que ayer deja de ser noticia casi al instante de aparecer publicado. Resulta que en Baleares agentes policiales se personaron en las redacciones de un periódico-Diario de Mallorca- y la agencia de noticias Europa Press en el marco de una investigación en torno a filtraciones de procesos judiciales sobre presunta corrupción. Pero no se trataba de dar con un periodista implicado en esa supuesta trama, sino de averiguar cómo pudo ser que los informadores tuvieran acceso a información sobre la que pesaba el secreto de sumario. Como verán, los pájaros disparando contra las escopetas. Más aún: insistieron ante los periodistas para que desvelasen sus fuentes, esto es, que violentasen el secreto profesional y, no contentos con el silencio recibido, requisaron teléfonos móviles y ordenadores, con el añadido de que a uno de los periodistas no le dejaron asesorarse jurídicamente.

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