PUERTAS A LA PLAYA

El PALBERTO ARTILESarlamento de Canarias ha reabierto el debate con la Ley de Renovación y Modernización Turística, mediante la que se pretende regular el alquiler vacacional. Antes de su votación definitiva, impulsada por todos los grupos menos el PP, ha sido elevada al Consejo Consultivo, que deberá asegurarse de que se adecua a la Constitución y al Estatuto de Autonomía de Canarias.

No les ha bastado (y parece no darse por aludidos) que el Tribunal Supremo anulase la decisión del Gobierno canario de prohibir las viviendas de alquiler vacacional en las zonas turísticas, al estimar que esa limitación contraviene «la libertad de empresa y solo busca favorecer la oferta de productos alojativos tradicionales». Estómagos agradecidos.

EL 8M, UNA VICTORIA QUE DEJARÁ HUELLA

ronalTodavía hoy siento escalofríos con las imágenes del 8M. Con la pasión de las cientos de miles de mujeres que salieron a las calles para gritar por sus derechos, celebrar lo conseguido y recordar el largo camino que todavía queda hasta la igualdad. No hubo altercados ni violencia -nunca los hay-, no hizo falta poner guaguas gratuitas, y ni las pataletas de PP y Vox pudieron detener un movimiento imparable.

Y eso que el feminismo es un concepto que aún en 2019 mucha gente desconoce o malinterpreta. En estos días se han explicados sus ideales para que la ignorancia -principal enemiga de toda evolución- no sirva de excusa. El feminismo es igualdad, y no superioridad de ningún género. Estar en contra del feminismo es estar en contra de la paridad entre el hombre y la mujer. Siempre está el típico que dice «yo no soy ni machista ni feminista, solo quiero el mismo trato para hombres y mujeres». A esos hay que recomendarles que cojan un diccionario y busquen el significado del término. «Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre», según la RAE. Así que, el que de verdad aspire a tal justicia es feminista, y el que no, machista. Por mucho que no gusten como suenen esas palabras.

DOS CUESTIONES LINGÜÍSTICAS Y EL ESPAÑOL

NICOLAS GUERRADe cuando en cuando sorprende el uso que algunos usuarios hacen de nuestra lengua. Unos por riguroso desconocimiento de la misma, como si ciertas variantes del idioma cervantino hablado en México fueran tan extrañas a las usadas en Canarias, Venezuela, Perú, Colombia... que necesitaran ser traducidas. Otros echan mano a metafóricas construcciones cuya función es embellecer el texto y crear  harmonías musicales a la manera -y ortografía- de nuestros poetas renacentistas: “Besitos le vas a tirar a tu puta madre que yo te cojo y te parto la cara, hijo de puta”. Sublime, cual pentagrámacos trinos del jilguero.

Primer caso. Pepa Bueno, directora del programa Hoy por Hoy (Cadena SER,  Madrid), conectó en la madrugada del Martes de Carnaval con Héctor Palmero, periodista canario de Radio Club Tenerife. El tema central fue la elección de la  reinona (Las Palmas) pocas horas antes. Casi al final de la conexión la locutora dijo “¡Lo estáis pasando de maravillas!”. Su interlocutor contestó y se despidió con “...y a ustedes”.

EL MAL MENOR

LUISA DEL ROSARIOEste 8M ha superado el histórico del pasado año. Millones de mujeres y hombres salieron a las calles de España reivindicando igualdad. Ser feminista nunca ha sido una opción entre otras, sino un imperativo para que la vida de todas las personas se ajuste a una noción básica de justicia. Por tener relación con la justicia, que la ultraderecha se desmarque de este movimiento transversal es consecuente. Hoy mismo ha convocado su propio acto de exaltación de la «feminidad» tradicional, ya que no le gustan las mujeres libres, diversas y plurales. Menos comprensible es que partidos con más apoyo social, como el PP y Ciudadanos, se sumen a la campaña.

UNA MUJER UN VOTO

garces pilarSin haber entrado nunca en las cocinas del CIS, ni siquiera para fregar los platos, puedo pronosticar y pronostico que después del 28A España será gobernada por un hombre. Como siempre. Pero, amigas, no nos deprimamos. Al menos estamos a tiempo de elegir qué hombre queremos. De aquí a la gran cita electoral, deberemos fijarnos muy bien en las fotos de campaña. Tenemos al hombre que habla con semblante grave, y que se escucha a sí mismo complacido, rodeado de mujeres con aspecto de estar entre cabreadas y abstraídas. Luego al hombre que acaba de soltar una chorrada de proporciones épicas, mientras un coro de mujeres le aplaude, asiente y se ríe. El tercer hombre parece una mujer, de hecho sería mujer si le diese la gana, pero, ojo, es ÉL quien lleva los pantalones en su partido. El cuarto acaba de colocar a su lado a una mujer porque le faltaba un complemento; suerte que su jefe de campaña le avisó en el último minuto. Y el quinto monta a pelo un caballo en llamas, rodeado de jinetes salidos de una pesadilla de Álex de la Iglesia. Ni quiere mujeres, ni las necesita, salvo para reconquistarlas, y en el fondo de su corazón lamenta el aciago momento en el que se les dio el sufragio. Señoras, pasen y vean. Creíamos habernos librado del bipartidismo, pero era un espejismo. Las feministas nos vemos obligadas a elegir entre susto o muerte.

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