Lunes, Enero 27, 2020
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PABLO PUEBLO SIGUE VIVO

davidSeguro que todos hemos oído alguna vez hablar de Pablo Pueblo, aquel personaje que Rubén Blades concibió junto a Willie Colón, y que nos contaba como le «espera el barrio de siempre, con el farol en la esquina, con la basura allá en frente y el ruido de la cantina».

No habían terminado los setenta cuando el panameño nos hablaba de esa gente que «hace del hambre una almohada y se acuesta triste de alma». Esa gente que sigue estando en todas lados y que nos muestra, ahora que agoniza un nuevo año, como los tiempos cambian pero lo sustancial es inamovible.

 

Este mundo sigue fraccionando. Y el bastón de mando lo siguen teniendo las minorías, esas que salen ganadoras de todas las estadísticas, que fueron capaces de mejorar sus rendimientos mientras la clase obrera se empobrecía a toda velocidad.

«Mientras no cambie el relato le seguirá esperando el barrio con la basura allá en frente»

Y la culpa es de los que les hemos dejado definir el relato de nuestros tiempos. Que seguimos permitiendo que las patronales ocupen las portadas por delante de la gente de la calle. Los que entrecomillamos y subrayamos los mensajes apocalípticos de los que ven amenazados sus privilegios cuando se habla de cambios legislativos que, excepcionalmente, ponen al trabajador por delante de las oligarquías.

De presidentes de gobiernos regionales que corren a cambiar su billete de avión por uno de barco para eludir la cola del Tivoli y no faltar, no vaya a llevarse un tirón de orejas, a la comida navideña de los empresarios. Como si eso fuera causa de Estado, especialmente en esta nación canaria en la que ya todos conocen los indicadores de pobreza.

Mientras eso siga pasando habrá un Pablo Pueblo que llegue hasta el zaguán oscuro y vuelva a ver las paredes con las viejas papeletas que prometían futuros. Hijo del agobio.

David Ojeda

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