Miércoles, Diciembre 11, 2019
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NC-CC EXTRAÑOS COLEGUILLAS

nicolas guerra aguiar

 Cual si de convulsiones volcánicas se tratara -a fin de cuentas así nació Canarias- algo se revuelve con intensidad a los pies de Nueva Canarias (NC), tal vez en su misma cimentación: el entendimiento político con CoATIción Canaria (CC) les está dando a los nuevos nacionalistas fuertes dolores de cabeza (¿será como la «ciclogénesis explosiva» pitonisada por la señora Álvarez de Toledo para Cataluña?) Más: significados militantes llegan a plantearse dudas sobre su identidad ideológica pues, a fin de cuentas, a muchos se les hace cuesta arriba aceptar el flechazo. (Y a otros, mismamente.)

La cosa, parece, no está clara. Según Faneque Hernández (excandidato a las europeas) hubo «ocultamiento de información en las negociaciones con Más País y por la toma de decisión sobre candidatos». Y mi excolega en la enseñanza, el señor Hernández, ni es el militante desconocido ni un cantaalbas: lo conozco desde 1996 (él era inspector; yo, vicedirector del instituto Pérez Galdós) y sé de su preparación, sentido ético y seriedad.

 Por tales evidencias deduzco que la renuncia al Consejo Nacional de Nueva Canarias (máximo órgano entre congresos) y el abandono como militante de base no son resultados de un mal de ojos. Tampoco, estimado lector, llega cargada de revanchismos o antipatías: lo suyo se llama coherencia, «Cualidad de la persona [...] que actúa en consecuencia con sus ideas».

¿Y qué es esa cosa tan aparentemente desestabilizadora, motivo por el cual el señor Morales -presidente del Cabildo por NC- lamenta la renuncia del señor Hernández y estima que las acusaciones de este a la organización política «son muy serias»? Pues se trata del arreglo entre NC y su antónimo estético (CC) para la conjunta candidatura a las próximas elecciones de noviembre. Es decir: si como pareja lograran un diputado, el señor Quevedo (NC) ejercería como tal durante treinta meses y la señora Fernández (CC) lo relevaría para figurar como titular los dieciocho restantes. (Por cierto: ¿no tiene bastante compromiso público el señor Quevedo como ejerciente concejal de Turismo en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria?)

Más: ¿por qué precisamente el señor Quevedo como aspirante de NC y no otro? ¿Se referirá a su candidatura el señor Hernández cuando justifica la ruptura con el partido «por la toma de decisión sobre candidatos»? ¿Acaso el primero no fue elegido por las bases sino, simplemente, por una minoría? No estuve presente, claro, nada me une a NC. Pero la exsenadora señora López, en la lista para el Senado, también se retira y abandona: ni le habían preguntado por su disposición a repetir ni le comunicaron su designación oficial («Cuando no se comparten las formas, ni los procedimientos, ni, incluso, a veces las ideas de la dirección de la que formas parte, lo más honesto es dimitir»). Así pues, ¿todo arranca desde las máximas instancias?

Según escucho, la agitación es manifiesta. Algunos grupos integrados en NC podrían plantearse su indiferencia ante el pacto: no estarían moralmente obligados a apoyarlo. Por su parte el señor Brito (candidato de NC para las elecciones anteriores), miembro de una plataforma vinculada a NC, pone el grito en el cielo: «Nos comprometimos en mayo a ayudar para echar a CC, por eso no podemos apoyar esta decisión». Para otros, el señor Quevedo es ya un aspirante «amortizado».

A todas estas, el entendimiento incluye también un «pacto de no agresión»: se trata de tres ayuntamientos -Telde, Santa Lucía y Pájara- donde CC gobierna con apoyos. Pero en otros consistorios la situación es de recelos y enfrentamientos... cuando no de animadversiones. Por tal razón se pregunta infonorte digital «¿qué harán Juntos por Guía y CC en ese municipio, y qué harán Alpa-NC y CC en Agaete, o Comfir y CC en Firgas?

Las afirmaciones anteriores rompen equilibrios. Los ceses de la señora López y el señor Hernández se anunciaron por ellos mismos, sin intermediarios ni posteriores rectificaciones o matizaciones. Ambos coinciden en lo fundamental: entre pocos se pusieron los nombres y se dio el visto bueno al pacto, pero no se cumplió el democrático ejercicio de la consulta al Consejo Nacional o Tagoror (canarismo, «Consejo que, presidido por el mencey, asistía a este en las tareas propias de su competencia»).

Sin embargo, la presidencia de NC es contundente: «La alianza con CC se debatió y se aprobó con una abstención [...] en dos ejecutivas nacionales monográficas». Y por unanimidad en lo que respecta a la confección de las listas electorales. (Un detalle: el señor Morales afirma que hubo más abstenciones: «La mía y de otros compañeros», -CANARIAS7-.)

Las contradicciones son manifiestas: algo falla y origina confusión. Pero hasta el momento la situación desorienta y se impone el emputamiento de quienes ven la lista conjunta como una peligrosísima imprudencia... y algo más. A un par de amigos, incluso, los deja sorimbados, turbados los ánimos, nada extraño: suele suceder ante impactos emocionales, como si la solajera del mediodía se hubiera metido en la cabeza desde el totiso hasta la cresta de la moña y obstruyera todos los circuitos eléctricos.

En las actuales circunstancias, el acuerdo fractura a Nueva Canarias, la gran perjudicada por sus imprevisibles consecuencias. Nuestros paisanos canarios ya mostraron rechazo -contundente, pedagógico, efectivo- a CC: por despistes, extravíos o nimiedades no pierde un partido político tan caciquil y feudal la presidencia del Gobierno regional; ni se ve obligado a abandonar todopoderosísimos enclaves municipales como Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Arrecife, Santa Cruz de La Palma... Tampoco se evaporan bóbilis bóbilis los cabildos de Tenerife, La Palma y Fuerteventura. 2019, año sunámico.

Se trata del mismo partido al cual el señor presidente de NC, vicepresidente del Gobierno, consejero de Hacienda... llamó irresponsable: «Es temerario jugar con la fiscalidad. Han rebajado impuestos para quedar bien y no les ha ido bien porque están en la oposición». Añade: el Gobierno actual «está tomando y seguirá tomando decisiones» para ajustar un presupuesto heredado con notables desajustes «que no responde al interés general». Rigurosamente diáfano. Pero serán coleguillas: triunfó el pacto con el partido de los señores Zerolo, Clavijo, Castro Cordobez...

NICOLÁS GUERRA AGUIAR

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