Jueves, Noviembre 21, 2019
A- A A+

Krizalys Breadcrumbs

JÓVENES QUE GOBIERNAN A VIEJOS

anxelvenceEn un mundo gestionado por líderes añosos como Trump o Putin, la de España es una interesante excepción. Tanto el jefe „interino„ del Gobierno como los cuatro que aspiran a ganarle la partida en las próximas elecciones son gente en la cuarentena; y ya se sabe que los cuarenta son los nuevos treinta. E incluso los nuevos veinte, si hemos de juzgar ciertos comportamientos adolescentes en la industria de la política.

Líderes en la flor de la vida compiten por gobernar un país con cerca de diez millones de jubilados, lo que no deja de ser una curiosidad. Los abuelos podrían rebelarse al grito de "¡que no, que no; que no nos representan!", como en su día hicieron los jóvenes airados del 15-M. Algo de razón tendrían, aunque no toda.

Por más que no los representen desde el punto de vista generacional, los gobernantes españoles tienden a cuidar con especial celo a los pensionistas. La fácil razón es que son muchos millones y no suelen quedarse en casa a la hora de votar.

 

Otra cosa es que puedan complacer sus demandas, a medida que la generación del baby boom se jubile y el número de perceptores de pensiones se vaya aproximando peligrosamente a la de cotizantes a la Seguridad Social.

Este enojoso problema trató de resolverlo por métodos expeditivos el ministro de Finanzas de Japón, que no por casualidad es el país más envejecido del mundo.

Harto de que los pensionistas le descuadrasen los presupuestos, Taro Aso „que así se llama el mandamás nipón„ no dudó en reprocharles lo mucho que tardaban en morirse. Dado que el mentado Aso calza ya unos juveniles 78 años, bien se comprenderá que los jubilados bajo su mando rehusaran seguir tan drásticos consejos. Y el ministro tampoco quiso dar ejemplo haciéndose el harakiri, como es natural.

La anécdota no deja de resultar inquietante si se tiene en cuenta que España es, justo después del campeonísimo Japón, el segundo país del mundo donde los vecinos gozan „o padecen, según se vea„ la mayor expectativa de vida. No hay indicios, por fortuna, de que los gobernantes españoles vayan a inspirarse en la fórmula del ministro japonés, ni a fijar una edad de defunción obligatoria. Ni siquiera el Gobierno de Rajoy, que aplicó casi al pie de la letra las recetas del Fondo Monetario Internacional para hacer frente a la crisis del 2012, llegó a plantearse medidas tan extremosas en materia de pagas de vejez.

Cierto es que agregó un par de años a la edad de jubilación; pero no es menos verdad que ignoró cierto alarmante informe de ese mismo FMI. El Fondo advertía ya entonces sobre el riesgo de que los Estados no pudiesen afrontar las pensiones de sus ciudadanos, si estos se empeñaban en seguir muriendo más tarde de lo aconsejable. Como ocurre en España, sin necesidad de irse al lejano Japón.

Felizmente, la crisis trajo también consigo el fin del bipartidismo y, como secuela, una permanente inestabilidad política desde el año 2016 hasta hoy. Los gobiernos tienden a ser frágiles y a menudo interinos, lo que les impide tomar decisiones de largo alcance sobre asuntos como el coste de la vejez.

Se ha producido, eso sí, un relevo generacional en el poder; pero la media de edad de la población sigue aumentando inexorablemente. A diferencia de la película de los Coen, este empieza a ser un país para viejos que se encargan de gobernar los jóvenes. Peor lo llevan en EEUU con el septuagenario Trump; y no pasa nada.

Anxel Vence

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar