Lunes, Junio 17, 2019
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DISCUSIÓN PENDIENTE

LUISA DEL ROSARIOTras las elecciones, llegan los pactos. Pactar implica ceder en algo; si no, sería imposición. En política, ese pactar y ese ceder debería tener como sus más altas miras el bien común. Eso, precisamente, es lo que parece no entender nuestra clase política, más preocupada por conservar o ganar sillones con los que seguir manteniendo el pesebrismo secular y sus redes clientelares que por mejorar en algo la vida de la ciudadanía, sobre todo de los sectores más desfavorecidos.

Asistimos estos días a incontables dimes y diretes, que involucran incluso al Centro de Investigaciones Sociológicas, institución pública y, por tanto, de toda la ciudadanía, que dirige José Félix Tezanos. El CIS acertó en las encuestas del 28A y erró en las del 26M. La sociología no es una ciencia exacta, asumámoslo, pero tampoco puede ser que se sume y se reste a conveniencia de lo que diga el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez, que es lo que ha hecho con el último barómetro al enviar una nota que no puede extraerse de los datos analizados.

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El panorama se vuelve aún peor por culpa de los medios de comunicación. La ciudadanía bastante tiene con enfrentarse a los miles de noticias falsas que pululan por las redes sociales como para que desde los medios «profesionales» se difundan informaciones tergiversadas cuando no directamente falsas. Alguna responsabilidad tendrán de que 2,6 millones de españoles y españolas hayan votado por un partido radicalmente homófobo, xenófobo, misógino y nostálgico, que está ahora incluso en disposición de determinar gobiernos locales. Los medios también yerran en querer presionar a los partidos, apelando a instancias que no son las urnas, sobre qué pactos son convenientes o según el empresariado, la banca, la iglesia o el Kissinger de turno.

El papel de los medios de comunicación es informar y contribuir al debate público, no minarlo a conveniencia y sesgarlo de forma torticera, como tienen costumbre. Dicen que cada país tiene el Gobierno que se merece, dicho que podríamos extender a los medios de comunicación. La diferencia es que a la clase política solo la elegimos cada cuatro años mientras que leer un diario, escuchar una radio o ver la televisión es una elección diaria. En algún momento debería discutirse el marco jurídico y social de los medios, algo que solo de manera tímida planteó Podemos hace unos años. El periodismo y la democracia dependen en gran parte de esa discusión pendiente.

Luisa del Rosario

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