Martes, Agosto 20, 2019
A- A A+

Krizalys Breadcrumbs

EL VALOR DE LA SINCERIDAD

"Algunos parecen dar por sentado que en esta sociedad una mentira o un eslogan repetidos hasta la saciedad, acaban por convertirse en verdad"

segismundoLa sinceridad es el modo de expresarse sin mentiras ni fingimientos e implica el res­ peto por la verdad. Como los demás valores, no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para ser dignos de confianza. Es un valor que caracteriza a las personas por su actitud congruente, que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.

Parece sencillo decir siempre la verdad pero resulta una tarea muy dificultosa para algunas personas y, sobre todo, en el campo de la política como comprobaremos en la campaña electoral en la que promesas, propósitos de enmienda, acusaciones, discusiones, declaraciones en busca de un titular en los medios de comunicación, etc., etc. van a intentar llevar a los ciudadanos el convencimiento de lo que es mejor para ellos. Protagonistas de todo ello van a ser una serie de personas de muy variados estilos, preparación, credibilidad y sentido del servicio a la ciudadanía y que sufren por estas fechas de una amnesia preocupante y achacarán a otros los defectos de ellos mismos, haciendo gala así de una falta de sinceridad. Se intentará introducir el desequilibrio y crear un clima de crispación y de intriga en el que muchos políticos se desenvuelven a las mil maravillas porque quizá sea lo único que saben hacer. Todo un mosaico de actitudes va a estar a la disposición de quien quiera verlo y analizarlo y comprobar quizá que cada vez hay menos ideologías y más intereses.

candidatos

Las elecciones, como medio institucionalizado, contribuye a la formación de la opinión pública, consiguiéndose de esta manera que capas muy amplias de la población, que en principio no están especialmente interesadas en la política, se informen y adopten una postura. Pero en la política, como en cualquiera otra actividad, el conocimiento y el tratamiento especializado y detallado de un tema solo está al alcance de los profesionales. En esto precisamente se basan la manipulación y la demagogia, por ello la presencia simultánea de las distintas opciones y ofertas, los mensajes y promesas de solución de problemas que escucharemos, exige de los ciudadanos un esfuerzo de reflexión que permita proporcionar los mínimos de autenticidad en la expresión y formación de la opinión y la voluntad políticas.

Toda campaña electoral es una vorágine de gestos, de imágenes, de personajes recién llegados junto a otros curtidos en mil batallas. Sin duda alguna, una campaña electoral encierra muchos elementos para su análisis, muchos personajes sobre los que reflexionar y mucha falta de sinceridad que hay que descubrir para no poner en peligro a la democracia que es, sin duda la mejor y quizás la única forma de convivencia en medio de la pluralidad y la diversidad porque garantiza respeto e igualdad de trato a todas las opciones sociales por distintas que sean. Pero esa convivencia parece que no preside la actividad de algunos partidos políticos que malviven en la confrontación y el empeño en destruir al adversario. Y sino se alimenta la convivencia no se potencia la democracia, lo que puede resultar altamente negativo.

En toda campaña electoral se escuchan cada vez más descalificaciones entre el aplauso y la aclamación de los correligionarios. Algunos parecen dar por sentado que en esta sociedad una mentira o un eslogan repetidos hasta la saciedad, acaban por convertirse en verdad. Y, por otro lado, la hipocresía que preside la actividad política, le hace correr el riesgo de convertirla en una mentira institucional ante los ojos de los ciudadanos porque sólo se trata de deslumbrar a los medios de comunicación y a sus audiencias. Por eso, tengo la impresión de que hoy en día la aceptación de un partido depende más de su presencia en los medios de comunicación que de la calidad y seriedad de sus propuestas. Lamentablemente parece que en la actualidad los partidos sólo pueden aspirar al poder si les respalda un gran entramado mediático que, en no pocas ocasiones, exhibe una bochornosa parcialidad que deteriora seriamente a la democracia.campaña

Está claro que la sinceridad no va a estar presente en una campaña electoral que puede parecer un espectáculo que ganará quien sea mejor actor o sepa ridiculizar de forma más contundente. En ocasiones, estas dinámicas generan una polarización política que acaba por transmitirse a la sociedad. Y cuando esa sociedad percibe a los políticos como actores de un teatro ajeno a sus inquietudes o intereses, pierde la con­ fianza en ellos y muchos ciudadanos se refugian en la apatía o el catastrofismo social, propiciando así su alejamiento de la participación electoral que puede ser aprovechado fácilmente por quienes hacen propuestas demagógicas, explotando el sentimiento de inseguridad generado por el propio sistema. La sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder un puñado de votos. Actuar de forma sincera implica decir la verdad siempre, en todo momento, aunque suene políticamente incorrecto, porque resulta más grave que, tarde o temprano, el electorado descubra la mentira.

SEGISMUNDO URIARTE DOMÍNGUEZ

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar