Domingo, Mayo 26, 2019
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EL MAL MENOR

LUISA DEL ROSARIOEste 8M ha superado el histórico del pasado año. Millones de mujeres y hombres salieron a las calles de España reivindicando igualdad. Ser feminista nunca ha sido una opción entre otras, sino un imperativo para que la vida de todas las personas se ajuste a una noción básica de justicia. Por tener relación con la justicia, que la ultraderecha se desmarque de este movimiento transversal es consecuente. Hoy mismo ha convocado su propio acto de exaltación de la «feminidad» tradicional, ya que no le gustan las mujeres libres, diversas y plurales. Menos comprensible es que partidos con más apoyo social, como el PP y Ciudadanos, se sumen a la campaña.

 

«La opción no solo consiste en votarles como mal menor, sino en transformarlos para ponerlos al servicio de una sociedad compuesta, también, por mujeres».

igualdadPero en algo tienen razón Casado y Rivera: el feminismo es un movimiento político, porque política es todo lo que afecta a la vida en común, porque es mediante la política como se garantiza el disfrute de derechos, expresándose en leyes lo que legítimamente demanda la ciudadanía. Ahora bien, el feminismo no es un movimiento ideado por los partidos de izquierda, pues ni siquiera estos suelen estar la altura de las circunstancias. Otra cosa es que, para las mujeres, constituyan el mal menor ante la perspectiva del trío de la nostalgia.

El feminismo no es revanchismo ni supremacismo de ningún tipo, pero sí quiere erradicar el machismo y el patriarcado. Si estos son valores que preservar para PP y Ciudadanos, entonces su autoproclamación como partidos constitucionalistas no es más que la tapadera para su programa de involución política y social. Soslayan la cuestión de la justicia, que interpretan como un capricho.

Pensando ya en el 28A, sabemos quiénes ponen en duda nuestros derechos reproductivos y sexuales, y quiénes cuestionan los derechos de las personas LGTBI y de las personas migrantes. Para ellos, las feministas somos las enemigas, las agitadoras, las radicales y las frentistas. Las que, en definitiva, tratan de romper con su anacrónica idea de España.

Para ello, llaman a la CEOE para que afirme que nuestros «rasgos psicológicos y habilidades no cognitivas» nos impiden triunfar en la corruptela empresarial. Al otro lado, estarán los partidos que aprovechan el movimiento feminista para reivindicarse, pero cuyas políticas presentan innumerables sombras para las mujeres. La opción no solo consiste en votarles como mal menor, sino en transformarlos para ponerlos al servicio de una sociedad compuesta, también, por mujeres.

LUISA DEL ROSARIO

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