Domingo, Mayo 26, 2019
A- A A+

Krizalys Breadcrumbs

UNA MUJER UN VOTO

garces pilarSin haber entrado nunca en las cocinas del CIS, ni siquiera para fregar los platos, puedo pronosticar y pronostico que después del 28A España será gobernada por un hombre. Como siempre. Pero, amigas, no nos deprimamos. Al menos estamos a tiempo de elegir qué hombre queremos. De aquí a la gran cita electoral, deberemos fijarnos muy bien en las fotos de campaña. Tenemos al hombre que habla con semblante grave, y que se escucha a sí mismo complacido, rodeado de mujeres con aspecto de estar entre cabreadas y abstraídas. Luego al hombre que acaba de soltar una chorrada de proporciones épicas, mientras un coro de mujeres le aplaude, asiente y se ríe. El tercer hombre parece una mujer, de hecho sería mujer si le diese la gana, pero, ojo, es ÉL quien lleva los pantalones en su partido. El cuarto acaba de colocar a su lado a una mujer porque le faltaba un complemento; suerte que su jefe de campaña le avisó en el último minuto. Y el quinto monta a pelo un caballo en llamas, rodeado de jinetes salidos de una pesadilla de Álex de la Iglesia. Ni quiere mujeres, ni las necesita, salvo para reconquistarlas, y en el fondo de su corazón lamenta el aciago momento en el que se les dio el sufragio. Señoras, pasen y vean. Creíamos habernos librado del bipartidismo, pero era un espejismo. Las feministas nos vemos obligadas a elegir entre susto o muerte.

 

La buena noticia es que incluso las opciones más claramente testosterónicas, machirulas y misóginas han vislumbrado la imparable revolución de la igualdad entre sexos y se han aprestado a subirse al carro para hacer alguna oferta en la gran puja, aunque sea un saldo. En nuestras manos de consumidoras conscientes y clarividentes, avezadas a distinguir un producto de calidad de un truño que solo traerá problemas al hogar, está el dejar en la estantería eso que parece feminismo pero no lo es. Junto al sucedáneo de chocolate, la bebida láctea a base de soja, los snacks de remolacha y la cerveza de manzana. El feminismo liberal no es feminismo. El feminismo moderado no es feminismo. El feminismo pactista no es feminismo. El feminismo cobardica no sirve. Hay programas políticos que aseguran contener trazas de feminismo, pero cuando abres el paquete resulta que todo era celofán, colorantes y conservantes, y nada de feminismo mínimo, o el mínimo para llegar al 8 de marzo. Otros albergan directamente veneno para las mujeres, y en sus etiquetas lo pone, basta leerlas con algo de atención. Debemos buscar, comparar y comprar lo mejor para nosotras, sabiendo que tenemos la penúltima palabra. Porque la última sigue siendo de ellos.

PILAR GARCÉS

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar