Jueves, Abril 25, 2019
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NI MADURO NI GUAIDÓ MERECEN VENEZUELA

RONALDAunque me inclino más del lado de Maduro, -sobre todo por el fondo de sus ideales y por desacuerdo con los modos y la doctrina de Guaidó, y no por las destrezas del todavía presidente venezolano guiando a su pueblo-, ninguno de los dos bandos me parece que se acerquen, ni por asomo, a lo que el país se merece. ¿Cómo voy a estar del lado del golpista? Un hombre que ha decidido tomar el poder por asalto, sin una mayoría en las urnas y bajo la tutela de Trump y el apoyo de Bolsonaro. EEUU, en su vertiente más radical, vuelve a poner las manos sobre un país en crisis para aprovecharse y sacar tajada en forma de petróleo. El estado en que han quedado otros territorios después de la «salvación» norteamericana debe servir de advertencia de que ese no es el camino.

guaido maduro venezuela

 

Ayuda humanitaria proclama Trump, el mismo que detiene y mata de hambre a niños mejicanos en su frontera. Una supuesta lucha por la democracia. Bonita pantalla con la que se excusa para apropiarse del oro negro y, de paso, evitar que China y Rusia se hagan con su control.

«El pueblo venezolano merece un cambio y una democracia real, pero la solución no está en un golpista apoyado por Trump»

Esto es así. Sin embargo, ¿con qué derecho voy a pedir yo que siga todo igual? Yo, que soy una persona ajena a las miserias que padece el pueblo venezolano, que con hambre y sin libertad sueña con un cambio. La moral me llega para discutir con mis vecinos que Guaidó, más que una solución, es un peligro mayor. Pero no para enfrentarme a un venezolano y decirle que mejor sería que se quedasen como están.

Maduro ha hecho cosas buenas. Pero con el tiempo se ha acomodado en el mando y, como tantas veces ha ocurrido en la historia, se ha creído dueño del país. Y eso, independientemente de la ideología y creencias que uno defienda, es intolerable. Por ello, cuando uno se fija en el triste presente y en el nada halagüeño futuro del país sudamericano, valora todavía más la coherencia de una figura cuyo verbo y mensaje debe ser acogido como mantra por cualquier líder mundial como es Pepe Mujica.

«Quieren convencerse y convencernos a todos de que la ilegitimidad eventual de unos se sustituye por la ilegitimidad de otros», analiza. Consciente de que ni Maduro ni Guaidó poseen suficiente voluntad democrática, el expresidente urugayo clama por unas elecciones totales, vigiladas de cerca por la ONU para evitar sospechas como en 2018, y con la participación de todo el pueblo. Pero sin tener como candidatos al actual gobernante chavista ni al líder del Parlamento y autoproclamado presidente interino. Así se evitaría cualquier revanchismo que derive en violencia del ganador sobre el perdedor. Y eso es, bajo mi humilde punto de vista, lo que el pueblo venezolano merece. Una verdadera democracia. Sin vicios del pasado, pero tampoco intereses foráneos.

RONAL RAMÍREZ ALEMÁN

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