Jueves, Abril 25, 2019
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IRÁN Y LAS LIEBRES DE VOX

RONALDTanto hablar de Venezuela y, mira por donde, en Irán estaba la clave. Resulta que un grupo de extrema derecha de este país fue el gran padrino de Vox en su nacimiento. Y ante este descubrimiento, el partido guarda silencio para ganar tiempo y buscar una justificación con la que Abascal, este hombre que aboga por la mili obligatoria sin haber pisado un cuartel, pueda responder al contratiempo. Bueno, en realidad sí alzó al voz, pero, sorpresa, con mentiras. El líder de la fuerza política aseguró, tras conocer la revelación, que los donativos fueron legales porque su partido entregó la lista al Tribunal de Cuentas. Una afirmación que el organismo fiscalizador niega. Pero no pasa nada, Arriba España y, de paso, arriba Irán. Sin ellos y su millón de euros, Vox no sería posible.

«Abascal miente para justificar el dinero iraní con el que Vox se fundó, pero su discurso sigue calando entre seres como el cazador y las 60 liebres»

 

De todas formas, tampoco es para tanto. El Muyahidin-e Jalq, brazo armado del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (organizadora de la colecta mundial que respaldó la creación de Vox), no se encuentra en las listas de organizaciones terroristas de Reino Unido, la Unión Europea y Estados Unidos desde 2012. Una campaña a golpe de talonario para ganarse el respaldo de mandatarios internacionales, con Trump a la cabeza, lo logró, tal y como desvela The Guardian. Para las buenas causas siempre hay dinero.

Y la de Vox merece la pena. Los pobres cazadores ya no están solos, tienen a un partido que les respalda e intenta aliviar esas regulaciones tan extremas que no les permiten un respiro. Ya ayer se hizo viral una bonita foto en la que un cazador sonriente agradeció al apoyo dibujando las siglas del partido con una ristra de 60 liebres muertas. Así de sensibles son algunos de sus votantes. Ya sabemos que el apoyo hacia las actividades cinegéticas y los toros son dos de los argumentos claves del partido de Abascal. Una pena que los animales no tengan derecho a votar (al menos los de cuatro patas).

En cualquier caso ya no nos debe sorprender nada. A una fuerza que ningunea la causa feminista -pretende derogar la ley contra la violencia de género-, desprecia a homosexuales e inmigrantes, y aspira que este país retroceda varías décadas ilegalizando los partidos políticos que, según ellos, amenacen la unidad de España, no le podemos pedir escrúpulos ni, mucho menos, un pasado limpio y sin borrones.

Además, este descubrimiento no les detendrá. A pesar de defender una ideología que fomenta el odio, no hay que pasar por alto el crecimiento que Vox está logrando gracias a su mensaje tóxico y extremista. Ya cuenta con 30.000 afiliados por los 3.400 que tenía hace año y medio, y lo de las elecciones andaluzas fue un aviso más que serio. Lo sensato era pensar que a medida que la sociedad fuera conociendo su fondo, la gente se alejaría de ellos. Pero mientras siga habiendo seres como el cazador y sus 60 liebres muertas, Vox tendrá su sitio en esta España.

RONAL RAMÍREZ ALEMÁN

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