EL SARANDAJA

acuaslo 1Comenzar esta sección igual que en la edición pasada, dedicándole un espacio al accidente del Perro Maldito 2011. Parece que el tiempo sume en el olvido cualquier hecho por muy inmediato que sea. La realidad es que quien más sufre este tipo de accidentes dolosos son las víctimas y sus familias, aparte de algunas personas más sensibles y conscientes de la gravedad de lo ocurrido. Digo esto porque las personas afectadas y las familias de aquellos que han perdido a alguna persona querida están a la espera de la justicia o que se les indemnice por los daños ocasionados, porque nada volverá a ser como antes. Pero es que además, algunas personas están que trinan porque los miembros del gobierno valsequillero, con su Alcalde Francisco Atta a la cabeza, han ido relegando a un segundo plano sus responsabilidades sobre los hechos y ya casi ni se ocupan del estado y situación de los afectados. Es más, pretenden echar tierra sobre el asunto y que se vayan perdiendo en el recuerdo.

Eso sí, en un medio de comunicación nos sale el Sr. Alcalde con que el Ayuntamiento aumentará su grado de implicación en el acto del perro. Si no fuera de Valsequillo me tragaría esta perla, pero habiendo estado inmerso en el evento desde sus inicios, decir que los primeros años todo partía del Colectivo Almogaren y otras personas que se fueron sumando hasta que a los pocos años el Ayuntamiento asumió  el control y organización de todo, contratando o aportando a los animadores o dinamizadores del  montaje. Manteniendo siempre el principio asambleario, pero con técnicos municipales detrás. Así que no sé a qué viene esta lindeza del alcalde. Claro, es que este señor desconocía todo respecto al perro, porque nunca participó ni lo vivió. Por supuesto que la gente quiere mantener futuras ediciones del evento, pero este ha estado año tras año controlado por la institución que a través de sus distintas concejalías diseñan el programa de fiestas con la colaboración de personas externas. Hasta en la aportación dineraria el ayuntamiento con el gobierno al frente son los máximos avalistas de los actos. Así que, Sr. Alcalde, no nos venga vendiendo humo para ocultar los riesgos que siempre se asumen en este tipo de eventos, donde la seguridad debe tener la máxima prevalencia.