ASÍ ES LA VIDA

iglesia tenteQuien conociera y tratara a Miguel o Miguelito Galván, que era como realmente lo llamábamos, por edad, respeto, cariño y , sobre todo, por costumbre, muy nuestra por cierto, le será fácil entender que era un ser especial o al menos de una pasta o material diferente. Era de esas personas que sin proponérselo crean identidades, hacen pueblo.

De una sapiencia y filosofía de la vida, que no por sencilla y simple dejaba de tener enjundia, de sorprendernos. Sagaz, bien dado y juerguista a más no poder y que pasaremos por alto por razones obvias y por la parte que a mí me toca… No hubo actividad, iniciativa o movida, como se dice ahora, por estos andurriales donde no se implicara, donde no arrimara el hombro. Cementerio, Casa de la Cultura o antiguo Teleclub, con la venia del señor González, o a sus efectos, Paco del cartero, Plaza de San Juan, juntas y ayudas vecinales, ya fueran cogidas de papas, frutas, techos y muchas e infinidades fiestas patronales, oseáse, tongas o parvas de sanjuaneras, con fuegos y Banda de Agaete incluida, porque si no se amulaba y a nosotros nos interesaba tenerlo de la parte de acá, contento, porque era un buen Pioste y, además, no concebíamos estas parrandolas sin él, sin su presencia, porque sabíamos que dicha Banda era su gran pasión y debilidad.

DEL COCHINO HASTA EL GRUÑÍO

A Miguel Monzón, que a pesar del tiempo y la vida en sus cosas, aún lo siento amigo.

         large large mesaylopez       Jacinto suministraba cochinos al Corte Inglés. Sí, así como lo oyen. Jacinto es de Temisas y tiene o tenía, ya que desde tiempo ha le he perdido el rastro, una granja de cochinos. A modo de mejor entendimiento diré que si yo hubiera nacido en Celtiberia Show, entiéndase España, podría decir aquello de que nuestro hombre era propietario de unas porquerizas, o que poseía una considerable piara de cerdos. Pero como quiera que nací aquí en Cemento Warehouse, leáse Canarias (con perdón de A. Quesada), diré sencillamente que tenía unos chiqueros jediondos y fangosos y atiborrados de cochinos marranos y chillones a más no poder.

AMÉRICA ESTÁ EN LA CÓMODA

internet        Quien conozca a mi pariente Paco, y aquí bien podría decir mi primo Paco; pero como quiera que no es diputado, ni consejero y senador, mejor ni nombrarlo porque a día de hoy nadie sabe muy bien para qué sirve ese cargo. Y como tampoco es concejal ni representante de administración alguna, vamos que no es nadie a quien se le pueda preguntar aquello de ¿qué hay de lo mío?, me limitaré a llamarle sencillamente pariente y por supuesto, lejano.

          Claro que podría presumir que es licenciado, que no licencioso, por La Laguna, en matemáticas y me quedaría tan pancho. Pero convendrán conmigo de que no es lo mismo, porque a fin de cuentas un matemático no es más que un individuo que junta cifras, números y poco más. Y nunca tendrá tanto pedigrí o glamour, que se dice ahora, como alguien que maneja la cosa pública, que tenga poder, para entendernos. Por ello prefiero presumir que tengo ante todo un amigo cercano y campechano, ocurrente y recurrente, a veces, que todo hay que decirlo, en fin, un verdadero diamante pero sin la bandurria. Aunque esta circunstancia probablemente a ustedes no les importe demasiado y lo entiendo, pero si puede que les interese lo que viene a continuación.

DE PASTOREO POR EL SÁHARA

sahara1Llevaba varios días con aquellas gentes con una confianza y tranquilidad absoluta. Pero a la tercera o cuarta noche algo se torció, algo no encajaba, empecé a sentirme inquieto, inseguro. Me despertó un ruido, como si alguien hubiera tropezado con algo, un chacal revolviendo en los cacharros-pensé- pero a continuación escuché susurros, como ronroneos de gatos adormilados. Sobresaltado me quedé sentado en la cama intentando desperezarme y situarme para ver qué estaba pasando. Ya estos árabes están poniéndose de acuerdo para en el mejor de los casos robarnos, (me acompañaba Ana, mi mujer) y abandonarnos a la buena de Dios en medio de esta tierra de nadie. Y en el peor de los supuestos pasarnos por sus enormes gumías, como a corderos o baifos para el Ramadán o Navidades, con en las películas, vamos. Miré a mi alrededor y en las esteras y azaleas que hacían de jergón, no había nadie, ni siquiera Fadwa estaba, salvo Ana que dormía a mi lado y a pierna suelta como de costumbre. ¡Ni un triste guirre!

DESCONOZCO ESAS PLANTAS

GuiniguadaPara Agustín Calderín que sé que me lee y a quien, además, debo buenos momentos y…malos también.

      Nuestras casas estaban y están, una restaurada y la otra tal cual, bastante cerca, por lo que podríamos decir que vivíamos puerta con puerta. De tal manera que lo que sucedía en una de ellas tenía repercusión simultánea y de inmediato en la otra. Así pues, era inevitable que compartiéramos casi todo; penas, alegrías, enfermedades, escudillas de gofio, de harina, cacharro o caldero, asegún, de suero (tabefe), de beletén, de leche no porque había que hacer el queso y con este conduto ya sabemos todos, no se podía jugar.

     En definitiva, que lo poco que teníamos estaba totalmente democratizado y socializado. Hablo de la casa de Amadito y Eulogita que eran los padres de Pedro, nuestro protagonista. Pedro Ortega o el de Amadito o simplemente Pedro Tortilla, que así lo conocíamos, habida cuenta que fue él mismo quien se adjudicó este dichete, ya que esa era su especialidad y debilidad, osease, ponerle sobrenombres a todo quisque viviente y en especial a sus tocayos, los innumerables Pedros que proliferaban por estos rumbos. De tal suerte que por aquellos tiempos, un tanto lejanos en el calendario, no quedó un Pedro por esta parte alta del municipio que él no rebautizara, saltándose alegremente toda norma eclesiástica o canónica del momento. De esta manera teníamos un Pedro Silvestre, un Pedro Cascarrias, un Pedro Matarile del que hablaremos más adelante, ya que de alguna manera es nuestro co-starring, y el mismo, Pedro Tortilla. Con toda seguridad había algún Pedro más que ahora mismo no recuerdo, y, la verdad sea dicha, y considerando la posible mala leche conque estuvieran elegidos estos apodos, no dejaban de tener su gracia y su lógica, un tanto inocentona si se quiere, pero lógica al fin. Ya que por ejemplo, Pedro Cascarrias pecoso; Pedro Silvestre, eso, asilvestrado y tosco; y Pedro Matarile, que rompía el molde. Delgado, de caminar danzarín, escurridizo y de hablar un poco fino para los gustos de la época. Y ya por último, el mismo Pedro Cascarrias, redondo, esparramao, no pequeño, vamos, cual tortilla de pocos huevos y muchas papas, para no cansarlos.

CASI UN CUENTO: COGIENDO PAPAS EN VALSEQUILLO

papas2A Nono Trasto, que siempre está ahí

Quienes hayare participado de una cogida de papas estarán de acuerdo conmigo que es un momento de encuentro bastante agradable, casi lúdico, nos atreveríamos a decir. Siempre y cuando la cosecha sea buena, para que estimule un poco, y lógicamente que hayan ganchetas o fuchas, si es más del norte, y hombres suficientes y proporcionales al terreno que se quiera coger o arrancar. Y si además hay sancocho y el dueño es bien dado, el momento puede rozar el no da más.

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