Martes, Agosto 20, 2019
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ASÍ ES LA VIDA

iglesia tenteQuien conociera y tratara a Miguel o Miguelito Galván, que era como realmente lo llamábamos, por edad, respeto, cariño y , sobre todo, por costumbre, muy nuestra por cierto, le será fácil entender que era un ser especial o al menos de una pasta o material diferente. Era de esas personas que sin proponérselo crean identidades, hacen pueblo.

De una sapiencia y filosofía de la vida, que no por sencilla y simple dejaba de tener enjundia, de sorprendernos. Sagaz, bien dado y juerguista a más no poder y que pasaremos por alto por razones obvias y por la parte que a mí me toca… No hubo actividad, iniciativa o movida, como se dice ahora, por estos andurriales donde no se implicara, donde no arrimara el hombro. Cementerio, Casa de la Cultura o antiguo Teleclub, con la venia del señor González, o a sus efectos, Paco del cartero, Plaza de San Juan, juntas y ayudas vecinales, ya fueran cogidas de papas, frutas, techos y muchas e infinidades fiestas patronales, oseáse, tongas o parvas de sanjuaneras, con fuegos y Banda de Agaete incluida, porque si no se amulaba y a nosotros nos interesaba tenerlo de la parte de acá, contento, porque era un buen Pioste y, además, no concebíamos estas parrandolas sin él, sin su presencia, porque sabíamos que dicha Banda era su gran pasión y debilidad.

 

En estos terrenos sanjuaneros coincidíamos años tras años con meridiana y obsesiva, sino enfermiza, puntualidad.

Quien por equivocación o casualidad lea este escrito-homenaje pensará, y no sin algo de razón, que estoy mitificando o santificando a nuestro hombre, la idea no es esa precisamente. Miguelito era muy humano y como tal tenía vicios y virtudes, luces y sombras. Vamos, como tú y yo estimado y posible lector. Pero como quiera que nadie está libre de pecados (si aún estos existen), hacemos mutis por el foto y que cada cual cargue y arrastre su propia cruz y calvario, por lo que nos limitaremos a reseñar la parte anecdótica y positiva de nuestro amigo, porque al fin y a la par, es lo que queda de nuestro paso por este estercolero llamado tierra, mundo, globo y no sé que más.

No era de mucho palabrerío y mucho menos de letra menuda, tiraba más bien a verbo corto y preciso y adjetivos igual de breves y punzantes. Parsimonioso, ocurrente y socarrón como buen canario, aquí no hago más que redundar en un tópico muy recurrente y extendido que se ha convertido en lugar común, porque de repente los ingleses, franceses, e incluso nuestros primos hermanos y vecinos, los africanos, lo son más que nosotros, pero como no lo sabemos, ahí queda el asunto.

Tenía por costumbre Miguelito sentarse en los quiciales de que hoy es el Bazar de Ángel o casa de Prudencita, madre de este y valga la retahíla. Allí nos reuníamos al atardecer y domingos al mediodía algunos parroquianos, formándose pequeñas tertulias y a veces enconados debates, según temperatura ambiente. Se comentaba y repasaba la vida y vicisitudes del pueblo. Si había algún fallecimiento. Si alguien andaba jodido de salud o de perras. Si había poca o mucha fruta. Si había que echarle una mano a alguien… Y, ¿por qué no?, y a chismorrear, que no solo de pan vive el hombre y la mujer, por si acaso, que no está el horno pa bollos, que ya sabemos lo que nos gusta a los humanoides llevar las vidas ajenas y dejar la nuestras a medias. En fin, que aquel que en las Afortunadas esté libre de culpa… A decir verdad, estos encuentros, tertulias o asambleas tenían algo de consejo o termómetro vecinal. Ahora llegaba alguno protestando por el tiempo.

-¡Ños, vaya calor!, no hay quien viva con esta canícula tan pegajosa.

-No me esté hablando, no me esté hablando, que este tiempo de mierda me tiene baldao. Como siga así no va a hacer falta poner a secar los tunos. Están todos asaos.-Resoplaba un segundo.

-Ustedes no se preocupen que detrás de un tiempo viene otro diferente.- Terciaba nuestro hombre.

Más tarde aparecía otro lamentándose por la escasez de fruta o de papas.

-No tengan penas, que pa la leche que da…-Refiriéndose que para lo que pagaban los intermediaros- mejor así, poca, ya que terminábamos antes-Contestaba el amigo Miguel.

-No quiere caer una gota de agua, cristianos. Yo no recuerdo un año tan ruin como este-Se lamentaba un tercero, ¿o cuarto?

-¿Pa qué, pa mojarnos? Ya lloverá y a lo mejor vamos a tener que sacar a San Juan para que escampe, que no es la primera vez.-Completaba nuestro filósofo.

-Hay que hacer las fiestas Miguelito, que el tiempo se nos echa encima.-Estos pejigueras casi siempre éramos los jóvenes, siempre prestos al cachondeo a las primeras de cambio.

-Ta claro, no van a venir de San Mateo ni de otro lugar a hacérnosla.

A mí me maravillaba estas tenerlas prontas y concisas en un hombre que no llegaba más allá de las cuatro reglas. Pero más que nada me gustaba su predisposición generosa, ese darse a su pueblo a cambio de nada, sin pretensiones ególatras, sin querer salir en las fotos, en definitiva, en la más absoluta discreción. Era todo un personaje de lo más humilde y señero que ha parido este cachejo de tierra llamado Tenteniguada. Y que en esto momentos de dejadez, desidia y tal vez de mucha comodidad, echamos en falta.

Y para concluir y sacudirme el sopor de la melancolía y añoranza que me entra al recordar aquellos tiempos en que éramos más soñadores y más desprendidos y que nos movilizábamos con convocatorias y consignas tan sencillas como “mañana vienen los albañiles a poner pisos a la plaza”, “mañana vienen a encalar el Teleclub, no faltes”. Y allí estábamos todos madrugadores, o casi, dependiendo del grado o intensidad de la trasnochada y resaca de cada uno (las juntas siempre eran los domingos por las mañanas).

Y para ir recogiendo velas, redes y aperos, contaré una de sus anécdotas o chascarrillos. Y era que un vecino y amigo común se enamoró y casó con una chica de Tasarte (nada fea, sea dicho). Pero la pobre no era un dechado de sociabilidad, que digamos. Bien por timidez, estiramiento o porque, sencillamente, es una tornita. El caso y para no aburrirles más de lo necesario, era que cada tarde o parte de ellas, por obligación, necesidad o lo que fuera, pasaba delante de nosotros los congregados o congresistas, sin apenas saludar y con la cabeza gacha o volviéndola hacia otro lado, como diciéndonos que si les vi no me acuerdo. Aquel día no habían llegado el resto de los contertulios, por lo que estábamos solos los dos, en tanto pasaba la mentada mujer como siempre. Nuestro hombre, mirándola a ella primero y después a mí, con su gracejo ratonerillo de siempre, me soltó:

-A mi parecer para esto no hacía falta ir tan lejos.

Me quedé un rato callado y allá que me pareció o reaccioné le largué.

-Yo también fui lejos a buscar novia y a día de hoy no estoy muy convencido de que yo saliera mejor parado que nuestro amigo.

Y rompimos a reír. Creo que fue nuestra última risa compartida. Al poco tiempo y a consecuencia de su trabajo en la mina o galería enfermó y murió o porque, y aunque no nos guste, éste es nuestro único y certero destino.

Yo perdí a un gran amigo. Tenteniguada a un vecino militante y la Banda de Agaete a uno de sus más fieles e incondicionales seguidores. Pero así es la vida.

Lelo

Tenteniguada 2018

Nota aclaratoria: En el artículo "Como cambian las cosas" cité, entre otros, el nombre de Lelo del Pino y me equivoqué, quería decir Lelo monzón, pido por ello disculpas y paso a aclararles el motivo del error. Resulta que los dos Lelos son primos y uno se llama Lelo del Pino Monzón y el otro Lelo Monzón del Pino y es que el padre de Lelo del Pino era hermano de la madre de Lelo Monzón y a la vez el padre de Lelo Monzón era hermano de la madre de Lelo del Pino, pero si el padre de Lelo del Pino hubiese sido el padre de Lelo Monzón y a su vez la madre de Lelo Monzón hubiese sido la madre de Lelo del Pino entonces Lelo del Pino Monzón se llamaría Lelo Monzón del Pino y Lelo Monzón del Pino pasaría a llamarse Lelo del pino Monzón. Aunque hay que aclarar que los dos Lelos se llaman en realidad Miguel. Después de esta explicación espero que mi entrañable amigo Lelo del Pino Monzón sepa disculpar mi error.

Comentarios   

0 #1 Paco Domínguez 11-05-2018 20:11
Muy bueno. Miguelito era un amigo!

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