Jueves, Diciembre 12, 2019
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EL PIRATA

VALS3Saben ustedes que antes la guagua (cochediora) que había como hemos comentado en otras ocasiones era aquella vetusta máquina de color amarillo, también llamada el correo. Pasaba un par de veces al día a unas horas determinadas. Cada vez que la veíamos, los chiquillos chicos batiendo las palmas cantábamos a coro y aquello de: " el correo San Mateo abre el culo y mete el deo, el correo...", hasta que trasponía la guagua. Parecido era lo que hacíamos cuando pasaba un avión por los aires que decíamos: "avión tráeme un niño, avión tráeme un niño...". Fuertes ignorantes no sabíamos que a los niños los trae la cigüeña.

Otro medio de transporte que habían eran los taxis, pero como en ese tiempo la gente ganaba una miseria de sueldo no eran muy utilizados, aunque siempre sobrevivieron nuestros taxistas.

 

El otro vehículo que era mucho más utilizado era el pirata. Aclaramos aquí que los piratas eran coches que no tenían parada concreta y que iban pa’rriba y pa’bajo juroniando y cargando gente pa escapar como podían, los coches iban casi siempre espichaos. Esta aclaración es más bien para la gente nueva, que no se crean que para ir de belingo pal monte antes la gente se montaba en un pirata con parche en el ojo y pata de palo. Cuando la gente veía pasar a los piratas le metían un silbío e inmediatamente paraba aunque estuviera hasta los topes, partía a correr el hombre que había silbado: ¿cabe uno? y se metía como podía en el coche que lo esperaba.

Muchas veces los chiquillos chicos nos poníamos en la callel só a hacerles trastadas a los piratas y cada vez que pasaba uno pa las Vegas o de las Vegas pa’cá pal pueblo, le metíamos un silbido y nos agachábamos pa reírnos y todos paraban. Y es que los chiquillos cuando aprendíamos a silbar los primeros días silbábamos más que hablábamos.

Coches particulares habían en el pueblo poquísimos recuerdo a Paquito Atta, el pobre, poniendo el furgón en marcha por las mañanas, se pegaba una sudá de mucho cuidao dándole manivela al coche, Después cuando por fin arrancaba se estaba un rato bueno calentando el motor y los cristales de las ventanas tintineando que daba gusto. Se le alegraba a uno el alma cuando al final arrancaba y se quedaba todo tranquilito.

Resulta de ser que una vez, hay ya mucho desto, venía Miguelito Jesús solo de abajo de Telde en su pirata y el hombre pa no aburrirse tenía puesta la radio y aunque lo entretenía él no le prestaba mucha atención. De buenas a primeras siente un silbido, mete el hombre el cerrojazo, saca la cabeza por la ventana y allí no había nadie, se bajó el hombre, miró a un lado y a otro y como no vio ni un alma vuelve a subirse en el coche. Tira mi hombre pa riba al poco, rián, vuelven a silbar otra vez, para en seco y el mosqueo fue del carajo pa riba porque tampoco había nadie fuera, el hombre se encoge de hombros y tira de nuevo pa riba. Bueno, pa no cansarlos les diré que paró un viaje de veces hasta Valsequillo. Cuando llegó le contó el caso a uno que vio , todavía subido en el coche y con la radio puesta y el otro le dijo: "chacho, Miguelillo ¿no ves que los silbíos esos los está dando el tío que está cantando?". Sucedía que venía oyendo sin escuchar porque maldito el caso que le hacía a la canción, pero era aquella que decía:" me has de dar el número, el de tu teléfono y yo el mío te daré..." y a continuación el silbido: "fuifuiiiiu".

                                                                                                                                                                           Tino

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