LOS ENTIERROS

cementerioLos entierros siempre ha sido un acontecimiento que ha convocado a mucha gente en nuestro pueblo y de la misma manera que cambian las cosas, pues, los entierros también lo han hecho. Recuerdo cuando chico que habían entierros de chiquillos chicos con bastante frecuencia y veíamos con mucha pena aquellas cajitas pequeñas y blancas, hoy afortunadamente no suele haber prácticamente ninguno. Entrando al cementerio a mano izquierda estaba el osario sin puerta y los chiquillos chicos íbamos a ver las calaveras pasando rápidamente por delante asombrados ante aquel tétrico panorama. Pero la curiosidad podía más que el miedo  y volvíamos a experimentar aquel escenario una y otra vez. Desde chicos nuestros padres nos inculcaban la costumbre de ir a los entierros y pocas eran las familias que no hacían lo mismo pero siempre había alguna que no iban a ninguno y cuando le tocaba a ellos, como le toca a todo el mundo, se veían en el duelo y en el posterior entierro más solos que la una. En los duelos no faltaban nunca los cuentos que hoy la pollería le dicen chistes, que finos, como dice el dicho, "no hay entierro sin risas, ni boda sin dolor" y después del entierro que fuera era muy habitual ver a los viejillos ir al bar y, oiga, se cogían cada chispa que daba sentimiento. Algunas eran de las de camisa por fuera y se veían a esos personajes desmadejados esparramaos paquí y pallí. También antes los velatorios eran en la casa de cada familia no como hoy que tenemos un tanatorio que da gusto. Algunas casas eran de pisos y había que hacer malabarismos para sacar la caja como uno de aquí bajo de Luis Verde que se le murió la madre y la casa era en un piso alto con una escalera estrechita, todo el mundo le aconsejaba que velara a la madre en otro sitio y él emperrao: "mi madre se vela en mi caaasa..." metío en un guineo, total que pa sacar la caja lo tuvieron que hacer con ella empenicada, fuerte hombre torrontú.

FIDENSITA

  Iglesia de San Miguel Valsequillo        Dicen las malas lenguas que la gente de Valsequillo partimos un higo pa completar el kilo (pero echamos la cuenta) queriéndonos decir agarraos, pero eso es mentira lo que somos es justos porque no echamos más pero tampoco menos. ¡Oh! pa que se den cuenta de esto, resultó de ser que una vez fue uno que no era de aquí y discutiendo con Paco Macías, éste se despistó y aquél le metió un cachetón que sonó como cuando estás inflando una soplaera y se te se estralla, esto pasó delante del bar de Eusebito. Paco, cuando cogió resuello, partió a correr como un tiro detrás de aquel penco que huía asombrado delante de él, llegaron al Calvario y el perseguido miró para atrás a ver si ya había pasado el peligro y nanay de la China, atrás venía Paco con la cara encochinada corriendo todo lo que podía para alcanzarlo; sigue aquel hombre pa bajo y cuando llegan a la altura del Cercadillo, vuelve a mirar pa trás y allí estaba Paco sin desfallecer; cuando llegaron a Luis Verde, otro tanto de lo mismo y el que huía, con la cara blanca como un papel y seguro pensando:¡chacho! ¿y este jodío no se va a parar nunca? y pa’lante, uno corriendo alante y el otro atrás; y así fueron pasando por todos los sitios, uno alante, otro atrás hasta que llegaron a la altura de la Caravana Chica hoy en día (como dice el Chaqueta) el bar El Paso que también se llamó ay mas allá el bar Capirote y hasta allí llegó Paco que, afisiado como un perro, no lo pudo coger porque si no le hubiera dado justito lo que aquel bandío le dió a él. Con el tiempo se supo que aquel individuo, y perdonen el modo de señalar, fué José Luis "patas largas" el cual hizo honor a su dichete, aquellas largas patas lo salvaron de la jentina que le hubiera dado Paco. Dicen que el miedo da alas, pero este hombre más bien parecía un reactor.

EL CACHETE

     Valsequillo1       En todas partes la gente tiene un nombre y dos apellidos para poder diferenciar a los cristianos unos de otros pero, además de los nombres que toda persona debe tener apuntado en su partida de nacimiento tienen también su nombrete, dichete, mal nombre y sétera (en la pila nos bautiza el cura y en la calle algún gracioso). A unos les dicen, por ejemplo, el piojo; a otro, bicho parra, cosifú, feo y sétera. Pero no sólo los individuos o individuas, y perdonen el modo de señalar, tienen nombrete, también lo tienen pueblos enteros, barrios, países... Así por ejemplo, a los de Agüimes les dicen lagarteros; a los de Ingenio, cochineros; a los de Agaete, culetos; los aldeanos tiran la piedra y esconden la mano y sétera. A los franceses les dicen franchutes; a los norteamericanos yankis y así con todo.

EL CACHONDEO

programa 1985 1DEDICADA A PACO EL RUBIO

                     Como se ha dicho en otras ocasiones muchos personajes han pasado por nuestro querido pueblo y quién más, quién menos ha dejado su impronta por estos andurriales. Algunos llegaron de buenas a primeras y al tiempo se marcharon para no volver jamás y entre tantos, que seguro que ustedes lo saben mejor que yo, me acuerdo, entre otros, de Domingo León que vino a vivir al Colmenar y como mi abuela vivía allí nos hicimos amigos y junto a sus hermanos jugamos de chicos muchas veces; Félix, un muchacho que vivía con su familia que estaba y está todavía abajo en el barranco (era un futbolista de la punta alante); Paco el bufío, éste era criollo de aquí y vivía en la plaza, no me acuerdo donde exactamente, se machó hace una carretá de años y más nunca lo volví a ver; Ramón Rúa y su familia que vivieron en lo alto del banco Hispano, tenían él y sus hermanos juguetes para medio Valsequillo en una época que la mayoría de juguetes de la que disponíamos era de fabricación callejera tales como arcos flechas, carros de cojinetes, ganchos y ruedas, tiraeras, chapas... sé yo...

DE CUANDO ANTONIO REPITIÓ LA CONVIDÁ

Fiesta del Almendrero del año 1977 b          Saben ustedes que una costumbre que tenemos por aquí, aunque hoy en día se prodiga menos que antes, es la de invitar(convidar) a cualquier amigo a una copa. Pagaba uno la cuenta y casi siempre decía: ¿qué te debo? –tanto- ¡ah! Y cóbrate la copa de fulano… De todos modos hay que tener cuidado porque siempre hay algún que otro colgaera. Si, uno de esos que cuando él paga pide lo justo pero, cuando te toca pagar a ti, pide copa refresco y tapa. Pero, señores, todo en la vida tiene sus riesgos.

LOS TURISTAS

       evolución viajera     Hay quien dice, y no deja de tener su razón que de esta vida lo único aprovechable que uno se lleva es lo que cada cual pueda gozar y entre los distintos placeres está también el viajar. Como decía Juanito R. padescanse: “yo antes no, pero hoy en día viajeo  ¡oiga! y me lo paso de primera, bueno, mejor dicho viajeamos yo y mi mujer y gozamos que da mil gustos”.

          Antes ir a Las Palmas era todo un acontecimiento, hoy ya no, pero sin embargo hoy en día la gente se va de vacaciones tanto aquí bajo al sur como al extranjero, unos pocos días o un fin de semana a la península y sétera. Y todavía hay quién se queje ¡parece cosa mentira!

          Antiguamente, a lo mejor uno tenía suerte y se podía pegar un viajito a una isla y se quedaba privado a su juicio. Otra gente iba a otras islas, pero por motivos de trabajo o de estudio, y sétera. Más adelante a lo mejor te tocaba un viaje a la península con todos los gastos pagos, era cuando te llamaban pal cuartel, eso es tener suerte ¿o no? ¡A ver si tener suerte tiene que ser siempre tener buena suerte!

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